lunes, 3 de mayo de 2010

Streusel de manzana

Cumplí mi palabra y el día antes de ir a hacer la compra le puse a Manuel a su disposición todos los libros de cocina para que eligiera la tarta de frutas que se le antojase. A las tres páginas del primer libro ya estaba aburrido, pero siguió adelante y fue descartando uno detrás de otro por ser de frutas que ahora están fuera de temporada. Al final elegió uno, sí, pero resultó que podía hacerse en un molde como el que ya teníamos. Así que el molde que tanto me costó conseguir y que arrastré todo el día de Sant Jordi sigue sin estrenar en el armario. Típico.

Dentro del poco entusiasmo que me causa la fruta en general, la manzana es una de las que tolero, unas veces con más entusiasmo que otras, pero siempre puedo vivir sin ella. Y en cualquier caso la única que me gusta es la roja, siempre que no esté harinosa y siempre con piel y a mordiscos. (Si le quito al piel entonces ya sí que me entusiasma mucho menos). Y la manzana asada tiende a no gustarme en absoluto. De hecho la tarta de manzana que me gusta es la que lleva la manzana sobre una capa de crema y entonces puedo retirar la capa de manzana y comerme la masa y la crema, que es lo que de verdad me gusta. La otra, la que lleva la manzana dentro del relleno, la tengo vetada.

Pero yo me había comprometido a dejar que Manuel eligiera cualquier tarta de cualquier fruta, así que cuando eligió el streusel de manzana apechugué con ello. Las manzanas eran ácidas y quedarían asadas... yupi.

Pero bueno, yo compré un utensilio de esos para quitar el corazón de las manzanas con el mismo entusiasmo que el molde que aún sigue sin usar. Miré la receta (muy) por encima antes de ir a hacer la compra y vi (asumí sería un verbo mucho más correcto aquí) que teníamos de todo. Recordemos que el sábado en que la haríamos era 1 de mayo y estaba todo cerrado a cal y canto.

Nos ponemos manos a la obra. Resulta que la receta incluye una cobertura cuyos ingredientes yo había obviado mirar. Tanto el bizcocho como la cobertura llevan harina leudante (Bizcochona, vaya) y tengo un momento de pánico (en alto, por desgracia) porque no sé si va a haber suficiente (y, mientras me dispongo a pesarla, veo que a Manuel no le convence en absoluto mi sugerencia de que siempre podemos mirar la proporción de harina/levadura y hacerla nosotros). Por suerte había de sobra.

Continuamos. "Azúcar rubio", que al mirar la receta di por hecho que sería o blanco o moreno, ya que las recetas de cada libro tienen cierta tendencia a llamar de mil formas a lo mismo. Manuel va al ordenador y me informa de que es un azúcar intermedio. Mis argumentos de que 1) no lo habríamos encontrado en nuestro supermercado y 2) no vamos a tener un tipo de azúcar para cada receta no le convencen en absoluto (otra vez). Nos decantamos por usar azúcar moreno. Y resulta que, como con la Bizcochona, duante unos larguísimos instantes en los que la tensión se corta con un cuchillo, parece que no va a haber suficiente. Y a Manuel no le hace gracia mi sugerencia (no se puede quejar, yo siempre le doy alternativas) de que ya que el azúcar rubio es intermedio, siempre podemos mezclar moreno con blanco y listos (bueno, vale, ya sé que no funciona así). De nuevo esquivamos la catástrofe y hay suficiente.

Vamos haciendo las cosas, estrenamos el cacharro para quitar el corazón de las manzanas, etc., etc. Antes de empezar a hacer nada yo le había dicho abiertamente a Manuel que iba a ignorar lo que decía la receta de molde desmontable (el nuestro está un poco vejete ya y me da pereza usarlo; también me da pereza comprar uno nuevo puesto que este, en realidad, no es tan viejo). Manuel, que tampoco aprende a no hacerme caso visto lo visto, acepta. Y hasta que no hemos engrasado el molde no desmontable y echado parte de la masa, no nos damos cuenta (se da cuenta Manuel) de que, claro, la parte de arriba del bizcocho va como espolvoreada y que desmoldarlo dándole la vuelta es imposible. Hmmm... interesante reflexión, sí, pero ya no damos marcha atrás. Estamos curtidos ya en esquivar todas las catástrofes que casi nos da este bizcocho. Yo insisto en que mis bizcochos siempre eran más fáciles y no nos daban estos quebraderos de cabeza.

Al horno que va y que sea lo que Dios quiera. Tengo pocas esperanzas para telehorno porque aunque la Bizcochona es tan fortachona como su horrible nombre indica, la manzana (que nos ha dado la impresión de ser muchísima y eso que hemos puesto exactamente lo que pedía la receta) y las miguitas de encima pensan lo suyo. Pero poco a poco a lo largo de la hora que pasa en el horno va subiendo y es muy sorprendente de ver. Por no hablar del magnífico olor que invade la cocina casi nada más meter el bizcocho al horno. En ese momento me daba igual que no me gustara la manzana asada, sólo ese olor ya era como saborear un postre delicioso.

Pasa la hora y sacamos el bizcocho. Viene el dilema de qué hacer para sacarlo. No podemos dejarlo dentro más de los minutos de rigor para que se enfríe un poco o se seguirá haciendo. Manuel sugiere meterlo en el frigorífico, pero más que enfríar el molde habríamos calentado todo lo demás. Total, que Manuel dice que de perdidos al río... y me cede el dudoso honor de ser yo la que dé la vuelta al molde (se excusa en que el molde quema y yo llevo eso mejor. Y es cierto). Bueno, creo que a alguien que se haya tirado por primera vez en paracaídas no le ha latido el corazón más rápido que a mí en ese momento. Vuelta para un lado y vuelta para el otro y.... como se ve en las fotos se me dio bastante bien, ¿eh?

El caso es que no sé alemán (y lo poco que deduzco de él es gracias al inglés y al sueco) así que streusel para mí no es nada. Pero la wikipedia dice que streusel hace referencia a las miguitas que lleva esparcidas por encima (y, efectivamente, me ha fallado lo de deducir, porque ahora veo el parecido con el verbo "strew" en inglés). Cuando le dije a mi madre lo de streusel me preguntó si no sería strudel, pero no, strudel es otra cosa.

Ese párrafo informativo era por darle emoción al asunto y que el momento de probar el bizcocho se hiciera esperar. Tachán, tachán.... lo reconozco, el bizcocho está bien bueno, con manzana ácida asada o no, está para chuparse los dedos. Vamos, que el streusel es mi señor Darcy de los bizcochos (por aquello de los prejuicios que ciegan, claro).

Así que fue un éxito a pesar de haber podido ser un desastre de muchas formas diferentes. Eso sí, Manuel dice que a partir de ahora va a contrastar las recetas con mi lista de la compra y con los ingredientes que tenemos en casa. Yo le he dicho que adelante porque obviamente me da una pereza horrible hacerlo a mí.

Y por la noche vimos la tercera entrega de la serie de películas Thin Man: Another Thin Man (Otra reunión de acusados). Esta ya de 1939 (la primera era de 1936). Me encanta esta serie de películas y desde luego esta no me decepcionó. Y el perrito Asta (que en realidad se llamaba Skippy) sigue siendo tan adorable como siempre.

9 comentarios:

  1. Tu Mr. Darcy de los bizcochos, jajaja! Antes de leer el paréntesis pensé que como otras lectoras y fans de Jane Austen estabas enamorada de Mr. Darcy y por eso lo decías. :-)

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  2. No, el señor Darcy no me disgusta en absoluto, aunque tampoco sé si es mi "galán" Austen preferido, pero en realidad yo soy más del señor Rochester ;)

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  3. Sólo quería decirte lo mucho que me divierto leyendo tus crónicas. Descubrí tu blog hace unos meses y soy una nueva fans.

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  4. A mi tampoco me gusta el pastel de manzana, ni la fruta cocinada ( excepto la piña, que preparo incluso a la plancha, como guarnición ), al contrario que a mi querido esposo. Por suerte, el no hace repostería ni que lo maten así que eligo yo los pasteles...eso si, me he reído muchísimo con tu entrada. Maravillosa manera de empezar un lunes lluvioso!

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  5. Malglam: muchas gracias y bienvenida. Me alegra que te gusten las crónicas :)

    Samedimanche: bueno, no intento convencerte de lo rico que quedó el bizcocho porque yo sé que antes de probarlo y de no haberlo hecho yo no habría habido quien me convenciera. Pero de verdad que quedó bien. Aunque de momento no me veo haciéndome manzanas asadas de postre ni cosas de esas.

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  6. Oh, pero cómo no te pueden encantar las manzanas!! A mí dame una manzana y hago un postre de lo que sea XD Se las pongo a las tartas, a los muffins, a los bizcochos, a... las ensaladas, al pollo! jaja. Lo del streusel me ha hecho la boca agua, pero me temo que eso tiene que llevar bastante mantequilla, no? Porque sino mi próxima receta será un streusel de estos, que ma ha encantado! :)

    saluditos

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  7. Bueno, es que yo no soy muy de fruta en general, y eso que las manzanas (ya digo que en principio rojas, crudas y con piel) son de la poca que como. Pero ya veo que tu compensas por todo lo que yo no cocino con ellas ;)

    Mantequilla lleva 120 grs en la masa y luego 6 cucharadas en la parte de arriba. Y, claro, yo de sustitutos y eso no entiendo, salvo los que me saco de la manga en el momento ;)

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  8. La verdad es que, como siempre, tiene un aspecto delicioso. Lo que no deja de sorprenderme es que conseguís, sábado tras sábado, continuar la tradición. Esto en mi casa sería imposible.
    Me quedo con las ganas de probar el bizcocho.
    Un abrazo.

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  9. ¡Jajaja! Es que somos criaturas de rutina, ya lo he dicho muchas veces y como ves no miento. Y además, para qué negarlo, nos encanta desayunar cosas ricas los domingos, es la principal motivación, no te creas.

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