miércoles, 6 de octubre de 2010

Tales of Glass Town, Angria, and Gondal, de los Brontë

He pasado unas semanas leyendo Tales of Glass Town, Angria, and Gondal: Selected Writings, acompañada por los pequeños Brontë y sus alocadas aventuras. Creo que la otra vez que hablé de sus juvenilia ya comenté que el único adjetivo que se me ocurría para describir su imaginación era desbordante: lo sigue siendo. Esos niños respiraban Glass Town, Angria y Gondal - los lugares imaginarios en que sucedían sus historias - hasta tal extremo que a veces la realidad y la imaginación se mezclan sin separación ni barrera alguna.

Pero no es imaginación sin orden ni concierto: todo lo tienen de lo más organizado (que no siempre quiere decir que sea organizado como la realidad): hay elecciones, hay complots políticos, hay pasados oscuros, segundas intenciones, venganzas, hay gente que vuelve a la vida (algo muy significativo teniendo en cuenta que en pocos años estos niños había perdido a su madre y a sus dos hermanas mayores), hay periódicos, hay historias de amor legítimas e ilegítimas, hay sangre y crueldad. Hay de todo hasta el punto de que la expresión mundo en miniatura es perfecta. Y, con contadas excepciones, hay que acatar lo que otros escriben y aportan a la historia y, si no gusta, ingeniárselas para hacer que el río vuelva a su cauce pero siempre teniendo en cuenta lo ya escrito.

El manejo de las tramas y los recursos es sorprendente y muy superior a lo que muchos escritores actuales son capaces de tener entre manos. Los pequeños Brontë dejan al lector sin palabras. Con menos de 20 años (aunque siguieron, en mayor o menor medida, inmersos en esos mundos pasada esa edad) dominan una historia enrevesadísima y, más o menos, saben a dónde quieren llevarla y la llevan con maestría hasta el final. A mí me asombra.

Mi idea era leer los escritos de Glass Town y Angria de Charlotte y Branwell pero al final acabé enganchada a los poemas de Emily. Del mundo de Emily y Anne, Gondal, se sabe muy poco y lo que se sabe es principalmente a través de la poesía que escribieron al respecto y que es lo único que se conserva (con algunas menciones de los acontecimientos aquí y allá en otros papeles). Nadie sabe qué fue de la prosa de Gondal, si la destruyeron Emily y Anne conjuntamente, sólo Emily, sólo Anne o Charlotte cuando estas ya habían muerto. El caso es que es una gran pérdida y de la trama de Gondal prácticamente sólo hay conjeturas.

La poesía de Emily - de Gondal y no-Gondal - la conozco bien, me reconcilió en su día con la poesía en general. Así que aunque no estaba planeado me enganché una vez más a los poemas de Emily y después a los de Anne, cómo le iba a hacer el feo. Y me siguen pareciendo tan estupendos como siempre.

En fin, parecía imposible - por estar ya al máximo - pero cerré este libro con admiración y adoración renovada hacia la familia Brontë.

7 comentarios:

  1. Fueron un casi prácticamente único. Para que luego digan que vivían aislados y alejados del mundo...¡ellos tenían su propio mundo! Con sus semejanzas y sus diferencias, con sus entradas y salidas de la realidad. Y tenían un talento especial: imaginación de niño y capacidad de adulto.

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  2. Desde luego que fue una familia muy especial.
    Lo que me sorprendió mucho es que el padre vivió hasta los 85 años!! Cuando lo descubrí el otro día no pude evitar el pensar en todo el sufrimiento que tuvo que llevar aquel hombre a cuestas durante tantos años.
    Por cierto, tenía curiosidad por conocer Haworth y busqué en Google fotografías. Es lo bueno que tiene la tecnología :) Me sorprendieron el paisaje y la orografía del pueblo, pero es que las primeras líneas de E.Gaskell ya me habían metido un poco la curiosidad en el cuerpo :)

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  3. Me alegra haber leído esta reseña. Desgraciadamente, en castellano, no hay mucha información acerca de estas obras. :)

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  4. Qué bien suena!!A ver si voy leyendo más Brontë este año. Ese es mi propósito.
    Un abrazo!!

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  5. Samedimanche: ni tampoco eran niños tristes y silenciosos que se pasaban el día con caras largas. Eran niños, un poco raritos, pero muy divertidos ;)

    Pilar: sí, el padre fue el último en morir ya tan mayor. Toda la vida pensando que la casa donde vivían sólo era suya mientras viviera su padre (iba con lo de ser el cura de la iglesia) y por ello preparándose y trabajando en casas ajenas como institutrices y al final el padre pasó más tiempo que ellas en la casa.

    Haworth es un sitio único. De todos modos, Gaskell lo describe aislado como lo había descrito siempre Charlotte. Para Charlotte puede que el aislamiento fuera cierto en cuanto a lo emocional (hasta que se casó) pero en realidad el pueblo era medianamente importante y no tan aislado ni remoto como lo quieren pintar.

    Ana de Cleves: ¡me alegro! Sí, es un pena.

    María:¡buen propósito! :)

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  6. A mí siempre me pareció irónico que Branwell, el único hijo varón y en el que el padre cifró todas las esperanzas de la familia (invirtiendo en él, y no en las mujeres, el poco dinero que tenía), fuera justamente el que en definitiva 'decepcionara'. Un personaje atormentado, y a su modo también interesante... pero qué ironía que las hermanas, que no tuvieron las ventajas de él, fueran las que lograron la fama literaria.

    Les comento que estoy leyendo algunas historias del ciclo de Angria en un volumen que tiene escritos de juventud de Charlotte y también de Jane Austen. La juvenilia de Austen es muy divertida --- nada que ver con el estilo pasional y aventurero de las Brontë, pero ingeniosa y súper entretenida.

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  7. Me temo que no estoy de acuerdo. Sí es cierto que - por la época en que vivían - todos habían depositado grandes esperanzas en Branwell, era inevitable siendo el único hijo de la familia. Pero lo que no es cierto es que el padre invirtiera en él más que en las mujeres porque, de hecho, Patrick sabía bien lo necesario que era que las mujeres tuvieran algún recurso y alguna preparación para mantenerse si debían hacerlo (en caso de no casarse, por ejemplo). De modo que todo lo que le enseñó a Branwell se lo enseñó a ellas también (incluso latín y griego, vedados a las mujeres de la época) y fue a las chicas a las que mandó a estudiar fuera de casa. Las clases de pintura y de música en las que tanto dinero invirtió Patrick eran compartidas, no sólo para Branwell. De modo que sí, Branwell era la esperanza de la familia, pero únicamente por ser un chico no por estar mejor preparado.

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