Leer libros publicados póstumamente me parece ya de entrada bastante deprimente, pero la sensación se multiplica si además éstos quedaron inacabados por la muerte del autor. Esto último no es exactamente el caso de Between the Acts (Entreactos), de Virginia Woolf, que Woolf dejó técnicamente acabado aunque, como dice Leonard Woolf* en una pequeña nota inicial, sin realizar la revisión final para la imprenta, de modo que, aunque ya no habría hecho grandes modificaciones, sí que habría retocado algunas cosas. Así que Between the Acts es una novela acabada e inacabada al mismo tiempo.
Sintiéndolo mucho debo reconocer desde ya que no ha sido mi novela de Woolf preferida. Precisamente se dice en la introducción de mi edición (¡una introducción interesante, amena y accesible! Casi lo nunca visto) que junto con Orlando, es la novela más "traviesa y juguetona" de Woolf. Ahí vi la luz, porque, por mucho que me guste Virginia Woolf, no aguanto Orlando. Between the Acts la he tolerado bastante mejor, pero sí que se dan un cierto aire.
Compadezco al traductor de Between the Acts, que para empezar (es un decir, esto no es cosa suya) no se pone de acuerdo con el título: en la edición de tapa dura de Lumen se llama Entreactos y en la de bolsillo Entre actos. Empezamos mal un libro que tiene que ser el infierno hecho traducción y que además, ya de entrada, se sabe que va a quedar mal. Virginia Woolf ya pone en boca (en mente, en realidad) de una de las protagonistas, Isa, lo siguiente:
Did the plot matter? [...]. The plot was only there to beget emotion. There were only two emotions: love; and hate. There was no need to puzzle out the plot. [...]
Don’t bother about the plot: the plot’s nothing.
¿Importaba el argumento? [...] El argumento sólo servía para provocar una emoción. Sólo existen dos emociones: amor y odio. No hay necesidad alguna de desentrañar el argumento. [...]
No te preocupes por el argumento: el argumento no es nada. (Tiene su ironía que diga lo horrible de traducir a Woolf y me lance a ello)
Es cierto que hace falta una pequeña línea conductora, pero no es un argumento tal cual, puesto que el argumento sería algo así como: la representación de una obra de teatro en el jardín de un caserón inglés. No es eso, lo que importa es lo que piensan los personajes, lo que tienen en la cabeza, lo que ven, lo que sienten, cómo se relacionan entre ellos, qué dicen y qué callan, etc.
Y más importante aun en este libro: las maravillas que hace Virginia Woolf con su idioma. Los juegos de palabras, las rimas constantes de principio a fin, el sonido de las palabras, etc. Between the Acts es como un gran poema o una gran melodía. Y de ahí que la traducción sólo pueda quedarse a medio camino. ¿O cómo, si no, traducir cosas como esta (que yo no voy a traducir, lo siento por los que no hablan inglés)?
The gramophone gurgled Unity - Dispersity. It gurgled Un... dis... And ceased.
La palabra dispersión, las palabras dispersas... que como resultado de una especie de charada literaria dan "undeceased" (más o menos "no muerto", aunque no en plan zombie, ¿eh? A ver si ahora va a llegar la oleada zombie también a Virginia Woolf). Y así todo el libro de principio a fin, y eso en lo que yo he podido captar, que sin duda habrá mucho más.
Yo no había captado, por ejemplo, de eso me enteré por la introducción, que Virginia Woolf utiliza mucho a su lector contemporáneo de cómplice. Hay muchas conversaciones de cotilleos del momento que quedan a medias y que un lector actual no es capaz de rellenar mentalmente pero que un lector de 1941 sí que hubiera captado al vuelo. O cómo hay palabras que no se dicen pero se intuyen por la rima en frases anteriores. O cómo hay palabras que siempre van unidas a otras y aquí Virginia Woolf las separa, consciente de que el subconsciente del lector las unirá de nuevo. Virginia Woolf escribe sin escribir.
Y todo esto en un libro que tiene lugar en junio de 1939, meses antes de que comience una guerra que está presente y que no lo está. Las referencias a la guerra que vendrá son escasas y sin embargo siempre parece estar presente, como una gran sombra. Between the Acts es una especie de homenaje de Woolf a la Inglaterra tal y como era antes de la guerra: a la comunidad, a los rituales y convenciones sociales (no se dice lo que se piensa, como la señoronas que exclaman lo delicioso que está el té mientras para sus adentros reconocen que está asqueroso "como óxido hervido en agua"). Es un homenaje sincero y entrañable, pero no por ello sin un toque de cinismo, como cuando se anuncia que la recaudación de la obra va a ser para instalar electricidad en la iglesia del pueblo, eso a dos meses de que, al comienzo de la guerra, se imponga el "blackout".
Lo más curioso del libro es precisamente que cuando lo lees piensas que no es tu Woolf preferido y, sin embargo, al acabarlo, el sabor de boca que deja es agradable en el sentido de que es un buen libro, el sabor de boca que dejan las últimas frases del libro es más agridulce. Quizá es un libro demasiado bueno, si es que tal cosa existe.
Y esto es sólo una minúscula parte de todo lo que es Between the Acts, claro. El libro acabado e inacabado de Virginia Woolf, el libro sobre antes de la guerra que ella escribía mientras por encima sobrevolaban los aviones alemanes en 1940 y 1941, mientras ella era consciente de que los que volaban de vuelta hacia Alemania no dejaban más que destrucción a su paso. En la introducción se menciona su angustia durante lo que fueron los primeros años de la guerra. A finales de junio de 1940, mientras escribía Pointz Hall (el primer nombre de Between the Acts), comentaba que le parecía inconcebible que fuera a haber un 27 de junio de 1941. Y lo peor de todo es que lo hubo, pero no para ella, que se había suicidado** tres meses antes.
Por último: la segunda foto es de la primera edición de Between the Acts, diseñada, como siempre, por Vanessa Bell, hermana de Virginia Woolf. Siempre tan bonitas esas portadas...
Y por si alguien tiene curiosidad y aunque la BBC lo ha tenido colgado desde que existe internet creo yo, pero aún queda alguien que no lo ha oído, existe un pequeño fragmento de Virginia Woolf filosofando sobre las palabras en la BBC (un debate muy presente en este libro además). Aclaro de antemano que es una voz muy chocante, muy rígida, y un tono muy, muy de clase alta inglesa (que es la clase a la que pertenecía al fin y al cabo). Su sobrino y biógrafo, Quentin Bell, luego dijo que su tía no sonaba así habitualmente, pero por desgracia es lo único que tenemos: aquí está.
Y en la próxima lectura de Woolf... me tocará volver al principio, porque cuando descubrí a Virginia Woolf comencé por Mrs Dalloway y nunca retrocedí.
* Yo no lo sabía, pero leyendo este libro me enteré de que Leonard Woolf era judío y que, en caso de invasión alemana durante la guerra, Virginia y él tenían planeado suicidarse juntos. Así que me pregunto yo: ¿por qué se sigue acusando a Virginia Woolf de antisemita cuando estaba casada con un judío?
** En el libro se menciona de pasada a una señora que se había suicididado ahogándose en el agua y otra que piensa en hacerlo. Cuando se sabe que Virginia Woolf murió así y que escribió esto sólo meses antes impresiona mucho. Como impresiona el hecho de que comentara varios incidentes similares en su diario.