martes, 17 de septiembre de 2013

Llegamos a Londres... otra vez

Este año fuimos de vacaciones a Londres (¡sorpresa!). He aquí el comienzo de las "crónicas" del viaje.



Pues sí, otra vez en Londres. Antes de ir al Polo Norte Haworth en Semana Santa, pasamos aquella tarde en Londres que, la verdad nos supo a poco. Londres no tiene fin y hay millones de rincones que explorar. Además, una vez que has ejercido alguna vez en la vida de turista londinense propiamente dicho (Casas del Parlamento, Museo británico, Tower Bridge, etc... Aunque lo confieso, nunca me he decidido a pagar la pequeña fortuna que cuesta entrar en la Torre de Londres), puedes dedicarte a la mejor parte: dejarte de lo que recomiendan las guías y dedicarte a buscar lo que a ti te interesa de verdad. Para mí no hay ciudad más sencilla en la que hacer justo eso que Londres. Me fascina que casi cada esquina tenga una etiqueta histórica correspondiente. Los ingleses son estupendos a la hora de recordar y clasificar y conmemorar. Y yo soy una fan total de esas pequeñas perlas.

Nuestro mítico hotel londinense queda un poco alejado del centro, así que después de un par de incursiones por la zona de la British Library/King's Cross esta vez decidimos mudarnos de nuevo y cambiar de barrio. A un barrio que yo siempre había querido conocer a fondo pero que nunca había llegado a explorar demasiado: Kensington.

Nuestro hotel en esta ocasión era ideal para entusiastas de la comida de Marks & Spencer como nosotros y más yendo con un niño. No sé qué buen acto hicimos esta vez pero nosotros habíamos reservado una habitación normal y al llegar nos informaron de que nos habían hecho un "upgrade" a una "luxury room". ¿Hay mejor forma de empezar un viaje? (Empezar es un decir, puesto que nuestro avión había salido a las siete de la mañana y llevábamos en pie desde las cuatro, cortesía de Héctor, que decidió despertarse 45 minutos antes de lo debido: él parece ser que si madruga, madruga a fondo). El caso es que todas las habitaciones del hotel cuentan con un armario que incluye: pila, Nespresso (con el que luché mucho para hacerle un café a Manuel que, sinceramente, no pareció gran cosa. Lo siento, George Clooney, tu producto me parece un timo), cositas de té, microondas, frigorífico y platos, cubiertos, etc. Comodísimo para nosotros. Y la habitación grandecita para medidas londinenses, con unas persianas que hicieron las delicias de Héctor por dentro y de sus padres por fuera: vistas a Kensington y un jardincito privado del tipo que mencionan en Notting Hill. Viendo los dos parques privados que teníamos a dos pasos del hotel me sentí muy, muy tentada de imitar ese momento de la película.




El primer día nos recibió la lluvia. Yo me había fiado de las previsiones de la BBC por la que este fin de semana largo de agosto iba a hacer buen tiempo en Inglaterra. Menos mal que los siguientes días nos hizo bueno: ya me temía la típica maldición de mis botas de lluvia: si viajo sin ellas, diluvia y si las llevo, no cae ni una gota.

Como llegamos muy pronto al hotel y no estaba preparada la habitación, dejamos los bártulos y nos fuimos al centro. ¿Qué se puede hacer en caso de lluvia si no visitar librerías? Pues eso.

Héctor, puede que por cansancio o por ir sentando la cabeza, estuvo un poco más tranquilo que la última vez  y pudimos hacernos con unos cuantos libros entre unas y otras librerías. Ya enseñaré las adquisiciones londinenses.

Después de comer y de pasar de nuevo por el hotel a conocer la habitación, volvimos a salir, bajo una lluvia finita, a la calle, dispuestos a dar un paseo por nuestro nuevo (por tiempo muy limitado) barrio.



En Kensington todas las casas pueden parecer iguales a simple vista, pero de cerca no lo son. Están llenas de detalles personales e históricos que hacen que pasear por las calles del barrio no sea en absoluto monótono. Y siempre está la cuestión de si son casas particulares o no. Y aun a sabiendas de que los Bellamy de Upstairs, Downstairs (Arriba y abajo) vivían en Belgravia, yo no podía pasear por Kensington sin mirar las escalerillas que bajan hacia la zona que antes utilizaban los criados; o mirar a las ventanas superiores e imaginar, casa tras casa, a familia à la Bellamy tras familia à la Bellamy. Hace falta poquísima imaginación para verlo todo muy nítidamente.

Paseando y pensando en los habitantes de años ha, llegamos a una plaquita azul de esas que siempre son una pequeña alegría incluso antes de leerlas y vimos que uno de nuestros vecinos había sido Alfred Hitchcock.



Kensington, plagado de referencias recordadas y olvidadas en mi cabeza, pequeñas plaquitas azules sin marcar tan claramente como la de Hitchcock. Aparte de la sensación de hacer de extra en un capítulo de Arriba y abajo, pasear por sus calles es, sin ponerles nombre, pasear tras los pasos de infinidad de gente a la que admiro, aunque en el momento no recordase quiénes eran ni qué calles habían mencionado en particular. Kensington es puro Londres histórico, si bien es una historia un tanto anónima en general, forjada personalmente por el visitante. Para disfrutar de Kensington de verdad, el visitante tiene que poner de su parte. Kensington me ha parecido una experiencia anglófila total.


28 comentarios:

  1. Puro territorio Bellamy, desde luego. Una se siente transportada con tus crónicas. Una petición de cariz práctico: ¿podrías incluir al final de las crónicas nombres y direcciones de esos "míticos" hoteles? Siempre ayuda a la hora de preparar una escapada londinense saber de un hotel testado por gente de confianza.

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    1. Siempre me da reparo recomendar hoteles, porque es casi paradójicamente algo muy personal y lo que a nosotros nos ha ido de amravilla a otros les puede resultar infernal. Pero bueno, el hotel en esta ocasión era el Nadler Kensington: http://www.thenadler.com/kensington.shtml

      Nosotros salimos muy contentos.

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    2. ¡Muchas gracias! Ahora sólo falta que encuentre el tiempo y el dinero para hacer esa escapada londinense... :)

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  2. Ayyy, ¡qué ganas de volver!!! Estoy medio planeando un viaje corto en el que empaparme a fondo de Kew Gardens y volver a disfrutar de la ciudad.

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    1. ¡Qué bien! Ojalá el viaje se materialice y luego pongas fotos en el blog.

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  3. Maravilloso!Qué ganas de ver tus adquisiciones <3 Y qué bien que Héctor estuviera tranquilito, ya tiene en las venas sangre librera, se nota ^^

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    1. Las adquisiciones las pondré en la última entrada relacionada con el viaje, a ver qué os parecen :)

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  4. Leyendote parecía que iba de acompañante. Todas las fotos me gustan pero la ü,toma me encamta
    Ah yo tb opino que es un timo esa marca de café
    Besos
    Emma

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    1. Reconozco que la última foto que dices que te encanta es de mis preferidas de todas las del viaje.

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  5. Me has puesto los dientes larguísimos. ¡Tengo muchísimas ganas de volver!
    Las fotos, preciosas, y la crónica, entretenida, como siempre.

    A la espera de ver las adquisiciones :)

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    1. ¡Gracias! Las adquisiciones ya digo que irán con la última entrada del viaje. A ver si puedes volver pronto.

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  6. Me encanta, estoy deseando leer más sobre tu viaje, tus descubrimientos y tus adquisiciones. Te leo. Saludos!

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  7. Como siempre es una delicia llegar aquí y encontrarme con tus crónicas londinenses o bristish...
    Hay mucho que explorar en Londres...soy fan de esa conocida frase de sí te has cansado de Londres es que te has cansado de vivir, o algo así...
    Creo que quienes vamos allí, hace tiempo que no viajamos como simples turistas que por supuesto, hemos sido, y hemos querido empaparnos de lo que nos había hecho ir. Para mí el Big Ben siempre ha tenido algo hipnotizante...y desde luego he visitado los lugares típicos (como tú, aún me resisto a pagar el dinero tan alto por visitar la Torre de Londres, pero la he visto por fuera muchas veces).

    Me alegra saber que habéis estado tan agustito en un hotel nuevo. Nosotros casi siempre vamos a Bloomsbury, aunque hemos estado también en Mayfair (aquí tiramos la casa por la ventana...el hotel era impresionante) y en Victoria. Pero de todos los lugares, me sigo quedando con Bloomsbury...es especial para nosotros.
    ¡¡Qué bien tener como vecinos a los Hitchock?...
    Estoy deseando leer el resto de crónicas...tengo un billete en el bolsillo para Londres!!
    Un beso grande!!

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    1. Bloomsbury es una zona preciosa también. Las últimas dos veces nos alojamos por esa zona y pasa lo mismo que en Kensington, ves a los bohemios del periodo de entreguerras pasearse por allí sin ningún esfuerzo. Es la magia de Londres.

      Sí, yo la Torre del Londres también la he visto por fuera varias veces. Una vez, creo que la última, con una rata cerca. Puaj.

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  8. Hola! Qué bien que os hayan dado una superior! A nosotros nos ocurrió lo mismo este verano en España y no lo podíamos creer pues en la vida nos había pasado eso. Una buena manera de empezar las vacaciones.
    Yo también me resistía al principio a pagar tanto por la Torre pero ya he ido y os aseguro que merece la pena el dinero. Es para pasar muchas horas allí y nos gustó todo. Guardo muchas fotos y un grato recuerdo...
    Yo también adoro Kensington y tb elijo un hotel de la zona .
    Espero tus crónicas y tus compras londinenses. Bso

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    1. Estoy segura que, de entrar a la Torre, no nos arrepentiríamos, pero así, de golpe, da cierta pereza. Sobre todo ahora que con Héctor no se pueden pasar muchas horas en ningún sitio ;) Pero gracias por la recomendación.

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  9. En caso de que el hotel sea recomendable y ello no le cause ningún perjuicio, le cambio el nombre por este enlace.

    https://foxedquarterly.com/buy/slightly-foxed-editions/

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    1. Veeeeeenga, no te voy a dejar en la estacada sólo por ya conocer esa editorial y haber leído algún libro suyo. Una delicia, sí, por eso te agradezco igual el enlace.

      Y el hotel ya habrás visto que lo he enlazado más arriba: http://www.thenadler.com/kensington.shtml

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    2. ¡Muchas gracias!

      Algún día traeré algo que no conozca. ¡Se los juro!

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    3. ¡Muchas gracias!

      Algún día traeré algo que no conozca. ¡Se los juro!

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    4. ¡Muchas gracias!

      Algún día traeré algo que no conozca. ¡Se los juro!

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  10. Kensington fue nuestro destino la última vez que estuvimos en Londres, me pareció un barrio precioso. Lástima que la habitación de nuestro hotel fuera tan .... Me alegro de que la vuestra fuera todo lo contrario. Esperamos los próximos capítulos del viaje con expectación .

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    1. Me has dejado con un poco de intriga acerca de vuestra habitación de hotel en Kensington, pero ya imagino por dónde van los tiros. Menos mal que en Londres siempre puede ingeniárselas uno para pasar muy poco rato en el hotel ;)

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  11. Me encanta Londres. Me gusta a rabiar su recorrido turístico, voy embobada mirando para todas partes. Lo encuentro fascinante, todo menos el Madam Tussauds del que prescindí en 4 visitas y en la 5ª, que entramos porque a mis hijas les hacía mucha ilusión, corroboré que había acertado las otras 4. También me parece una delicia pasear por sus calles sin más. En cada manzana siempre hay alguna casa, algún detalle, alguna placa, ventana, que me hace parar y desear entrar a mirar más allá de la puerta. A mi también me gusta imaginarme como es la casa, el hogar que hay tras la fachada. Siempre imagino casas confortables y gente moderna habitándolas. Intento atisbar algo por las ventanas bajas y veo, en una el fregadero de una cocina, en otra, como hay visillo, solo veo el alféizar interior con alguna plantita y un candelabro...en ésta se ve una gran librería...aquí una señora habla por teléfono...Lástima que tengo que seguir para ver más, ¡hay tanto que ver y tan… tan… buf, no sé expresarlo! Tus fotos me transportan a todo eso. No estaría mal lo del nombre del hotel, eres una experta en Londres.

    Ah! a nosotros nos pasó, lo de la habitación en Cork, ¡qué gustazo!

    Cristina

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    1. Me encanta que dejéis aquí vuestras experiencias londinenses y poder comprobar que no soy la única loca anglófila.

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  12. Pronto podrás hacer la competencia a Enric González y hacer tu propia guía de Londres.
    Como siempre me quedo con ganas de que leer la continuación.

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    1. Justo has dejado el comentario el día en que he publicado la continuación. De hacerle la competencia a Enric González no hay temor, pero agradezco mucho que seas tan entusiasta siempre.

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