lunes, 12 de marzo de 2012

Madalenas de fresa

Bueno, este sábado nos mantuvimos fieles a nuestros propósitos y hubo repostería quincenal. Parece que está bien montado: el sábado anterior, con propósito o no, nos hubiera sido imposible hacer nada, y el que viene, al coincidir con cumplemés de Héctor (¡ocho meses el sábado 17!), habrá escapada a nuestra pastelería preferida. Cualquier excusa es buena, sí, pero ocho meses son ocho meses.

El caso es que la repostería del sábado fue un clásico de esta época, y un poco "repetitiva" respecto a la repostería anterior, las madalenas de mermelada de fresa. Fueron madalenas de fresa, de esas que no recuerdas lo verdaderamente deliciosas que están hasta que les das un buen bocado. Con la invasión de fresas que reina en cualquier frutería con la que te cruces era difícil idear otra receta en caso de haber querido variar.

El sábado por la mañana no resistí más y a por una cajita que me fui directa. Y después, con ellas en la cesta del cochecito de Héctor, y la boca haciéndose agua al recordar el sabor de las madalenas que nos zamparíamos esa tarde, con Héctor dormido, me senté en un banco al solecillo a tratar de ahuyentar los pensamientos golosos con la lectura. Más fácil decirlo que hacerlo, porque las señoras mayores, en lugar de ver un bebé dormido y su madre disfrutando de un ratito de lectura ven un cartel que dice "hola, señora. Cuénteme su vida". Así que mientras yo intentaba seguir el hilo de la línea en la que estaba, las viejecitas parecían pedir turno para contarme todo tipo de anécdotas, cuanto más largas e historiadas mejor.

Por la tarde, preparando las fresas, Héctor abría la boca a ver si caía alguna, pero las fresas hasta el año están vetadas, así que se quedó casi literalmente con la miel en los labios. Pobre, debe de estar cansado de que las cosas buenas de la vida vengan - cuando vienen, no como las fresas - en trocitos minúsculos que apenas se pueden saborear y sin embargo el puré, que lo come, sí, pero no con el mismo entusiasmo, venga a cucharadas que parecen no tener fin. La dura vida del bebé.

Bebé al que cuando le preguntas "¿dónde está la Coca Cola?" la localiza con los ojos sin dudarlo. He hecho todas las pruebas del mundo con otros objetos y he probado a cambiarle la Coca Cola de sitio y, más importante aun, lo he probado con testigos para que no se me acuse de madre que idealiza las andanzas de su bebé, pero siempre la localiza con los ojos. La primera palabra que identifica, aparte de su nombre, es Coca Cola, sí.

En fin, que entre las madalenas y la Coca Cola somos una mala influencia en cuanto a alimentación, Pero ya habrá tiempo, cuando Héctor se dé aun más cuenta, para sentarnos y comer pescadito hervido y demás cosas sanas. Hmmmm.

27 comentarios:

  1. Qué oportunas las viejecitas...

    Mmmm, fresas. También compré una cajita este sábado y ha volado casi entera misteriosamente. A ver si me animo a probarlas en las magdalenas.

    Lo de la Coca-Cola es graciosísimo XD Próximo nivel: Héctor, ¿dónde está la edición tal de "Jane Eyre"? Y Héctor echando miraditas y localizando el tomo rápidamente :P

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Jajajaja! Bueno, me he partido de risa con lo de las ediciones de Jane Eyre. Me parece muy práctico, así que creo que vamos a empezar a practicar ;)

      Pruebas las fresas en madalena: deliciosas, ya verás.

      Eliminar
  2. Pero que buena pinta tienen.... y que hambre tengo yo ahora mismo. Y no se come Héctor esas buenísimas papillas de galletas y colacao de las que yo aún me acuerdo? No es lo mismo, pero aquello de a falta de pan. Estais entretenidos!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, aún es muy pequeño para el colacao, pero dale tiempo y seguro que se pondrá las botas y te agradecerá la recomendación ;)

      Eliminar
  3. Me sumo a la propuesta de Carolina respecto a Héctor y Jane Eyre. Si algún bebé del mundo puede realizar esa hazaña, es sin duda él. :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Vale, empezaremos a practicar.

      Eliminar
  4. "hola, señora. Cuénteme su vida". Jajaja! Es que un bebé guapo es un bien público, ¿no lo sabías? ;-)

    O sea que la palabra Héctor es tan importante como Coca cola? Jajaja!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues no lo sabía de entrada, pero empiezo a comprobar que es así. Todas esas técnicas para romper el hielo en las conversaciones con desconocidos serían innecesarias si siempre hubiese un bebé de por medio ;)

      Sí, la Coca Cola es importantísima en su vida ;)

      Eliminar
  5. Mira que no soy muy de dulces, pero he de reconocer que las fotos han hecho retumbar mis intestinos. La pinta es excelente.
    No en balde la Coca Cola es la chispa de la vida.
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Releyendo esta entrada entiendo lo de tus intestinos. Ay, quién pudiera echarles mano de nuevo ;)

      Eliminar
  6. QUe ricas deben estar. Tenía previsto hacer madalenas de manzana y canela, pero ahora no sé si cambiarla por madalenas de fresas
    Lo que cuentas de las señoras, es muy típico, cuando no quieres que nadie te moleste tienes a alguien al lado contándote la vida, pensando y a mí qué me cuentas
    Tu niño y la Coca-cola es simplemente genial
    Besos
    Emma

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No sé, las madalenas de manzana y canela son también una delicia. Difícil decisión.

      "A mí qué me cuentas" es, efectivamente, de las cosas que se me pasan a veces por la cabeza.

      Eliminar
  7. Jajajajaja! Que bueno lo de la Cocacola! Dentro de poco sabrá distinguir la Cocacola normal de la de vainilla jeje! Estoy de acuerdo con las chicas, si algún niño en el mundo es capaz de la hazaña de Jane Eyre, ese es Héctor!
    Y además has puesto piñones en las magdalenas de fresas? mmmm! Que hambre!
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es verdad, me olvidé de comentar que algunas de las madalenas llevaban algunos piñones por encima, herencia aún de los panellets (!).

      Eliminar
  8. Ay pobre Héctor, vosotros comiendo magdalenas y el con pure de verduras¡ Como no va a mirar la Coca-cola?
    Me has hecho recordar la cara de mi sobrino la primera vez que se comio una fresa, fue todo un poema, menos mal que le gustó la experiencia¡

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, pobre, la dieta de un bebé es muy triste ;)

      Es que las caras que ponen cuando les das algo nuevo son graciosísimas y totalmente impredecibles :D

      Eliminar
  9. Magdalenaassssss! ¿Por qué siempre miro tus entradas de cocina a la hora de merendar? :-)

    ResponderEliminar
  10. 8 meses ya!! Qué rápido pasa el tiempo!!!!! Como entiendo a Héctor, ahora precisamente que estoy a dieta porqué di positivo en la prueba de la glucosa y me la tienen que volver a repetir, así que ahora estoy a dieta hasta el viernes, sin coca cola y comiendo puré de verduras!!
    Y por cierto, las madalenas tienen una pinta estupendísima! ¿Me podrías enviar la receta, please???

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Argh, qué rabia lo de la glucosa. A ver si la curva larga se queda en ser sólo una pesadez y no es nada. ¿Te acuerdas de que yo le tenía pánico a esos resultados? ;)

      En cuanto tenga un huequito te paso la receta (pero dime antes lo de la glucosa, no sea que te tiente con cosas imposibles). ¡Cuidate!

      Eliminar
  11. ¡A Héctor ya se le notan los genes! Seguro que dentro de poco también reconoce a Jane Eyre. Que pena quedarse con la miel en los labios ante las fresas, al pobre aún le queda esperar ¡Se me ha hecho la boca agua con tus magdalenas!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, a mí hay veces en que me da muchísima pena comer algo que él no puede todavía: mira con una carita...

      Eliminar
  12. A estas horas...no sabes lo mucho que me apetecen esas magdalenas...tienen una pinta de lo más interesante!! Lo de la coca-cola es increíble...al menos sabéis que le gusta por fuera.
    Un besin!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, por fuera no le quita ojo, pero hasta que sepamos si le gusta por dentro pasará tiempo aún ;)

      Eliminar
  13. Lo de la Coca-Cola tiene pinta de derivar en una futura adicción :P En serio, a mi hermano le pasó una cosa así y durante una época no pudo vivir sin un par de vasos diarios.
    Estoy segura de que en menos de lo que decís, Héctor reconocerá ediciones de Jane Eyre... es un buen entrenamiento para un bibliófilo ¿no crees?

    Y lo de las yayas es casi un tópico: tendrás que hacerte una funda de libro que ponga "¿No ven que intento leer?" y que quede bien a la vista ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La futura adicción no será extraña: Manuel es adicto y yo lo soy desde el verano, así que le va en los genes.

      Tengo un montón de libros sin colocar en la estantería, creo que voy a empezar a adiestrar a Héctor para que aprenda cómo ordenarlos ;)

      Lo de la funda tendría que ser más bien tipo pancarta, porque tienen pinta de ser viejecitas de las que no se enteran de ese tipo de cosas ;)

      Eliminar
  14. Do you love Pepsi or Coca-Cola?
    ANSWER THE POLL and you could get a prepaid VISA gift card!

    ResponderEliminar