sábado, 12 de enero de 2008

La pintada de los Donettes

Como reclamaba el otro día la única lectora aquí está la foto de una pintada de la que le había hablado y que da más que pensar que si hubieran optado por escribir un texto de Aristóteles. Yo, cada vez que paso por delante, no puedo evitar leerla.

Donetes de 4 en 4 ¿porque no?

(La transcribo con faltas de ortografía y todo)

Y lo mejor de todo es que hace tiempo repintaron ese trozo y la pintada desapareció, pero al cabo de unos días volvía a estar allí, con sus grandes interrogaciones. Y mira que a mí no me gustan las pintadas, pero a esta le tengo hasta cariño ya.

Así que con tal duda existencial os dejo.

viernes, 11 de enero de 2008

Ikea y Marlango

Ayer el orden de prioridades no sufrió mucho. Al más puro estilo Emily Brontë* pude leer la (sorprendente para la única lectora) Brontë Society Gazette mientras iba haciendo el arroz. Y luego, cuando lo dejé reposar, eso ya fue el gran festín. Una pena que no fuera de los mejores números y una alegría que el arroz quedara bien rico.

Lo mejor fue que cuando llegó Manuel con la recién comprada Guía del Ocio me informó de que Marlango actuaban en el Palau de la Música el día 1 de febrero. Desde que los conozco, la agenda de Marlango y la mía no suelen coincidir mucho, así que ayer me costaba creer que verlos, y además en un sitio así, fuera posible. Y casi resulta que no lo es. Cuando quisimos comprar las entradas nos encontramos con que quedaban bastante pocas. Así que no tenemos la primera fila (ni la segunda ni la séptima) pero veremos y oiremos a Marlango en directo por fin. Y también veré el Palau de la Música por dentro al fin, que con las visitas al interior también tengo un historial de agendas incompatibles. Por fuera es precioso y las fotos del interior no son menos impresionantes.

Ya le digo a Manuel que mis grupos preferidos son de actuar el día uno del mes: Marlango el 1 de febrero, Bon Jovi el 1 de junio. Voy a tener que mirar la programación para el resto de días 1 por si las moscas.

Y en temas más caseros y cotidianos: hoy vamos a Ikea. Resulta que la televisión nueva - y ahora también el nuevo aparatejo que transmite la señal de la antena por ondas - sigue por ahí arrumbada y sin mueble donde instalarse y no puede ser. Veremos si Ikea nos da un hogar para la pobrecita. Y veremos también con cuántas cosas más aparte de lo que vamos a buscar volvemos. Porque nadie sale de Ikea sin algo que no tuviera en mente. Yo de momento sé que quiero arrasar en la tienda sueca.

*Emily Brontë amasaba pan mientras estudiaba alemán con un libro abierto sobre la mesa de la cocina.

jueves, 10 de enero de 2008

Así está el día

Al fondo, detrás de la decoración navideña trasnochada, normalmente hay montañas y una carretera/puente que me gusta mirar. Hoy hay niebla y humedad. Por no hablar del barrizal en el que me he metido de camino al centro comercial por aprovechar un semáforo. Enfrente veía la civilización, con el mercadillo de los jueves (que hoy he visitado fugazmente por primera vez), mientras ponía cara de asco al pisar y hacer chof chof y esquivaba charcos, arenas movedizas y coches y camiones que salpicaban. Quien se va a buscar aventuras a las selvas tropicales es porque quiere, no hay duda.

Muy primitivo todo, porque la razón por la que he sorteado todos esos obstáculos era para conseguir comida.

El toque de civilización en medio del barrizal lo ponía el iPod, donde sonaba un musical basado en la novela Emma de Jane Austen. El mismo compositor ya hizo uno de Jane Eyre de Charlotte Brontë que me encanta. Este de Emma, aunque la novela no es de mis favoritas de Jane Austen, me ha gustado bastante. Quizás sea cosa de releer el libro. (Los dos musicales se pueden oír y/o descargar de la página web que he puesto, por cierto).

Bueno, y aquí lo dejo porque el cartero - ese ser al que no vemos tanto como quisiéramos por estos lares - me acaba de traer el nuevo número de la Gazette de la Brontë Society y además Manuel me dice que ya viene y tengo que ponerme con la comida (hoy arroz con chorizo y jamón). Qué conflicto de prioridades: lo primitivo vs. lo intelectual.

miércoles, 9 de enero de 2008

Sentido y Sensibilidad 2008

Ayer martes, en la mejor tradición Cranford, aunque con el añadido de House, estuvimos viendo el primer capítulo de la nueva versión de la BBC de Sentido y Sensibilidad (sí, otra versión más). El guión está escrito por Andrew Davies, que también escribió el de la mítica serie de Orgullo y Prejuicio de 1995.

Teniendo en cuenta que es el primer capítulo de tres no quiero decir mucho, pero el principal problema, para mí, es que me gusta mucho la versión de cine de Emma Thompson y Kate Winslet con Hugh Grant y Alan Rickman y, claro, la historia es a fin de cuentas la misma y se les echa de menos. Incluso Manuel, que siempre me adoctrina sobre no comparar ni con versiones previas ni con el original y verlo como algo independiente, ayer no podía evitar repetir que Kate Winslet como Marianne era mucho mejor que Charity Wakefield (que apenas parece ella o no como yo la conocía brevemente de la última Jane Eyre) o comentar que Alan Rickman como Coronel Brandon es mucho Alan Rickman. Y yo añadía que Emma Thompson como Elinor era mucho mejor o que Hugh Grant era el Edward Ferrars definitivo o que Gemma Jones era mejor Mrs Dashwood a pesar de ser, quizá, demasiado mayor. Por no hablar de Willoughby, que ahora tiene más pinta de pánfilo que de rompecorazones.

A la que no saqué muchas pegas fue a la mujer de John Dashwood, siempre tan mala. Aunque la de la otra versión también me gustaba mucho al ser un papel tan odioso siempre que se haga bien da el pego.

Actores e incorporaciones que no me disgustaron fueron: el hijo de los Dashwood jovenes, un niño regordete y tragón que va perfectamente con esos padres o la mujer de Sir John Middleton, tan lánguida ella con sus niños, que en libro es muy graciosa pero que en la versión anterior no aparecía.

Del guión no me quejo demasiado. La historia es la misma historia, aunque se note el toque Andrew Davies. Ya veremos si sigo diciendo lo mismo cuando acabe el tercer y último capítulo.

martes, 8 de enero de 2008

Elizabeth Barrett Browning

Ayer me terminé de leer la biografía de Elizabeth Barrett Browning, escrita por Margaret Forster. Y aunque tiene alguna cosa que no me gusta, como que deja hablar poco a la propia Elizabeth Barrett Browning, en general me ha gustado muchísimo. Y es que la vida de EBB es interesantísima (para muestra el artículo de la wikipedia). Se lee casi como una novela y no es la típica biografía que se convierte prácticamente en hagiografía, sino que Margaret Forster no se corta a la hora de sacarle pegas a EBB, haciendo que sea más creíble como persona.

EBB tenía un perro llamado Flush (Virginia Woolf escribió la historia de EBB y Robert Browning desde el punto de vista de este perro en Flush) y, he aquí lo sorprendente, intentó enseñarlo a leer y contar después de leer un artículo de un señor que jugaba al dominó con su perro. Por lo visto los (muchos) hermanos de EBB se reían de ella (normal) pero ella estaba convencida de que progresaba. Al final creo que la cosa no llegó a mucho.

Es impresionante también el proceso de "mejoría" y cómo está contado. Prácticamente del día a la mañana pasó de ser una inválida (un poco imaginaria) a mudarse a Italia e ir de excursión y pasarse el día de un lado a otro. Además Margaret Forster se empeña en echar abajo las muchas leyendas que hay en la historia de EBB y creo que lo consigue. Lo raro es que haya leyendas, porque la realidad creo que es aun mejor.

Pequeñas cosas así son lo que más me gusta de las biografías. Y esta se centra mucho más en la personalidad y la vida privada de EBB que es su carrera de poetisa. Estos días, por cierto, en Madrid encontré por fin su obra maestra, Aurora Leigh, escrito en verso suelto. Manuel dice que no lo voy a leer en la vida, pero lo poco que he hojeado me gusta bastante. Así que ya veremos quién gana.

Desde luego es de las pocas cosas de EBB que me quedan por leer (bueno, y las muchas cartas, pero eso es casi imposible de conseguir), porque antes de leer esta biografía en condiciones ya me había leído Flush de Virginia Woolf y otro libro de Margaret Forster donde cuenta la vida y la perspectiva de la doncella de EBB, Wilson. Se nota además en esta biografía que Margaret Forster suele ponerse del lado de Wilson (y es difícil evitarlo) y no es de extrañar que a Margaret Forster le diera por reinventarle una vida a la pobre mujer, porque la suya es de esas "pequeñas" vidas increíbles. Y por supuesto, de la propia EBB, los Sonnets from the Portuguese, que son impresionantes. Así que yo no veo tan complicado leerme Aurora Leigh.

Y termino con uno de los misterios literarios que tanto me gustan. EBB se casó con Robert Browning en secreto y juntos se fueron a vivir a Italia. El padre nunca se lo perdonó (no sólo por las formas, sino por haberse casado). EBB le mandaba cartas que no recibían respuesta pero que ella pensaba que él leía y tenía la esperanza de que poco a poco el hombre se fuera reconciliando con la idea. Qué menos. En una estancia en Londres, en respuesta a una carta de Robert, el padre les devolvió un fajo con todas las cartas que había recibido sin abrir. Las cartas nunca han aparecido pero en una nota Margaret Forster dice que tiene razones para pensar que se encuentran dentro de un cofre subastado hace algún tiempo. ¡Qué intriga! ¿Aparecerán?

(En 2008 añadiré en la columna de al lado una sección de libros leídos. De ahí que me haya enrollado tanto con este libro, así luego, al final del año cuando haga mis estadísticas, puedo revisar qué me pareció, etc. Vamos, que esto lo escribo prácticamente para mí y que no prentendo dar la plasta a nadie.)

lunes, 7 de enero de 2008

De estreno

Bufff, hoy me he pasado el día en modo quita y pon. Primero, terminar de deshacer la maleta (que esta vez llegó a la vez que nosotros), luego quitar la Navidad (Nacimiento, árbol, adornitos varios... aunque aún nos quedan de recuerdo unos cuantos turrones y dulces navideños y, milagro, la flor de Pascua, que ya lleva viva más de un mes; todo un logro), después vaciar la mochila, montar el caos sobre la cama, regodearme en los regalitos y empezar a redistribuirlos (aún quedan algunos). Lo que más tiempo me ha llevado ha sido colocar los libros en la estantería*. La foto la he hecho justo antes de llevarlos para empezar a colocarlos y después me he encontrado con dos más que no estaban en el caos y que le regalé yo a Manuel. Total, entre regalados y comprados estos días en Madrid he tenido que colocar 16 libros, que se dice rápido pero que se colocan muy lentamente por orden alfabético. Pero no me quejo. Ya iré hablando de algunos con más calma.

Los DVDs (tenemos cine para una buena temporada) se los dejo a Manuel, que para algo es el experto.

Ahora me he dado el habitual descanso del té, hoy lleno de novedades (porque no todo son libros): taza nueva de Bodum con té hecho, ya no en el microondas, sino en el nuevo hervidor de agua (comodísimo), mientras suena música del iPod por medio de los nuevos altavoces. Vamos, una gozada.

*También he subido los libros a la estantería virtual. Yo sigo animando a la gente a que suba los suyos. Además, como descubrió la única lectora, luego es de lo más práctico para regarlar libros y no repetir.

martes, 1 de enero de 2008

Decídete y serás libre*

Bisolgrip patrocina la primera entrada del año.

Pues sí, lo que hace unos días era dolor de garganta y ayer era afonía hoy ha demostrado ser un catarro puro y duro. Así que el primer día del año lo estoy pasando entre pañuelos, Bisolgrip (puagh) y estornudos varios. Una juerga, vamos.

Y encima mañana tengo un montón de cosas que hacer: ir de compras de ultimísima hora, ir a la peluquería a cortarme un poco el pelo, ir con Manuel a comprar un aparatejo para la TV nueva**, pasar por Alcampo a ver si hay café de vainilla... En fin, que como esté como hoy el día va a ser una paliza (aunque entretenida).

Pero bueno, que el año nuevo no sólo ha traído catarro (que en realidad puede considerarse que fue legado del viejo) sino que los Reyes se han adelantado un poco y Manuel ayer me sorprendió con dos entradas para ver Garrick, de Tricicle, el viernes en Madrid. Así que sí, esta es la primera entrada del año pero también la última hasta que volvamos de Madrid.

*Hoy he cambiado mi calendario de sobremesa y me he llevado una sorpresa cuando he visto que este año le han añadido citas célebres (salvo cuando hay que hacer trámites de Hacienda, que no viene. Supongo que lo hacen para terminar de amargar el día). Con lo que me gustan. Esta es la de hoy, muy buena para empezar el año. De Longfellow. Qué bien me lo voy a pasar con esto y con Mafalda un año más (que hasta Reyes no llega).

**¿No lo dije? El día que fuimos a hacer la compra para Nochevieja trajimos langostinos, pollo, etc. y, por qué no, una tele nueva (y bien barata, pero con DVD), para la habitación. Así que ahora hay que comprar el cacharro para que se vean los canales sin necesidad de conexión directa a la antena (mañana) y un mueblecillo donde colocarla (futura visita a Ikea).