domingo, 11 de noviembre de 2007

Poppy Day

Hoy iba a subir algunas fotos que hice el viernes pero al final lo voy a dejar para mañana y me voy a dedicar a escribir una selección de noticias breves e inconexas.

¡Ayer compramos un árbol de Navidad (artificial, claro) en el chinopijo! Aunque aún no lo hemos montado ni lo pensamos montar en breve. Tampoco compramos aún los adornos, porque la idea es comprar algunos en la tradicional Fira de Santa Llúcia. Lo que no pude dejar es un portalito muy apañado para el nacimiento. Así no hay que andarse con líos de corchos para montarlo.

Hace unos días me enteré de que Bon Jovi actuarán en Barcelona el 1 de junio del año que viene. Es el único concierto que darán en España y las entradas salen a la venta el miércoles. Así que ya tengo plan para el miércoles, aunque espero que no me toque hacer mucha cola. Podéis imaginaros lo emocionado que está Manuel con el asunto.

Hoy es San Martín, aunque a mí me gusta más el lado anglosajón del día: el Poppy Day (llamado de muchas otras formas también: Remembrance Day, Armistice Day...), que es cuando se conmemora el final de la Primera Guerra Mundial y se recuerda a sus caídos y, por extensión, a los caídos en todas las demás guerras. La foto la hice hace un par de años en Londres y es una corona de los poppies (amapolas) artificiales que muchos británicos, canadienses, etc. llevan prendidos por esta época.


Y este verano en York, en los jardines de la Catedral, había un monumento conmemorativo a los caídos en Kohima 1944 también rodeado de coronas de poppies donde se leía:

When you go home tell them of us and say for your tomorrow we gave our today.
Cuando volváis a casa habladles de nosotros y decid que por vuestro mañana dimos nuestro hoy.

A mí la frase me impresionó.

sábado, 10 de noviembre de 2007

El arte de disfrutar el té

El jueves cuando llegué a Barcelona a medio día, unas horas antes de ir a la cata de tés no tenía muy claro si me había bajado del metro en Barcelona o en Escocia.

Pero a lo que iba, que la cata de tés estuvo muy bien. Nos dieron a probar unas 6-7 variedades (ordenadas por colores) desde té blanco hasta té negro pasando por verde, rojo y azul (oolong) y nos explicaron de dónde venían y por qué eran tan diferentes. Mi favorito sigue siendo el negro en sus múltiples variedades y por lo visto nunca seré una verdadera gourmet del té porque - ¡horror! - me pongo azúcar en él. De la leche no dijeron nada, pero entre líneas creí entender que tampoco estaba bien visto. Tampoco es que me preocupe.

Descubrí que el té blanco con aroma de fresa es una delicia, eso sí. Y que el olor del té rojo no me gusta pese a no tener nada que ver con el sabor, que el té verde sigue sin decirme gran cosa y que he hecho bien en nunca decidirme a probar los tés aromatizados con jazmín, ¡puagh!

Al final de la cata nos obsequiaron con sendas bolsitas de muestras de todas las variedades de té que habíamos probado y la pobre chica que daba la charla estuvo aconsejándome un rato sobre nuevas variedades de té negro que probar. Me abrió cajas y más cajas para que las oliese y a la mayoría una de las dos siempre concluíamos que era demasiado fuerte.

Al final me decidí por un té negro de chocolate y naranja que probé ayer mismo y está muy rico. También me compré por fin un filtro que quería para la taza (y así dejarme de bolitas y cosas cuando el té no viene en bolsa) y un paquetito de algo que ya había visto muchas veces (sobre todo en el Starbucks) y que nunca me había decidido a probar: stroopwafels. Son unas galletitas de gengibre muy finas unidas por una especie de caramelo/sirope en el centro. Cuando se prepara el té o el café caliente se colocan sobre la taza y con el vapor y el calor el caramelo/sirope de dentro se derrite. Me han gustado mucho más de lo que imaginaba.

Mañana o pasado me dejaré de tés y escribiré una entrada llena de fotos. Ayer fue un día de lo más prolífico en Barcelona. Es lo que tiene visitar una vez más el Mercado de la Boquería y decidirse por fin a hacer fotos de los jardines de la Universidad en el mismo día.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Una humeante taza de té

¡Mañana tenemos el (mini)taller de té! Ya contaré qué tal la experiencia de cata de tés. Lo cierto es que me apetece.

Lo que aún está por ver es si iré yo sola (y tendré mis 5 euros en productos) o iré con Manuel (y tendré 10 euros en productos). El pobre tiene un enorme catarro que, aparte de todo, no sé si le dejaría apreciar muchos matices en los sabores/olores. Veremos qué tal está mañana.

Y buscando fotos de té para ilustrar esta entrada he dado con un sitio que me ha gustado mucho. En Joy Sikorski te enseñan a dibujar cosas muy básicas (o no tanto) pero que la gente tan inepta como yo a la hora de dibujar no tenemos ni idea de por dónde coger. Me ha encantado aprender a dibujar una tacita de té en condiciones.

martes, 6 de noviembre de 2007

Compuesta y sin clase

Hoy me he quedado compuesta y sin clase de catalán porque la profe está malalta.

Creo que es una maniobra del destino para que haga algunas cosas con las que llevo remoloneando ya mucho tiempo y que siempre voy dejando "para otro día". Hoy va a ser por fin el día, he dicho.

Y además hoy repito con la tortilla de patatas. Espero no dejarme mal a mí misma y que me salga peor que la primera vez.

Qué entrada tan tonta me ha quedado. Lo mejor es la foto sin duda. Se la hice el otro día en Montserrat a una estatua de mármol blanco a la que le daba la luz de una vidriera.

domingo, 4 de noviembre de 2007

Snowflakes that stay on my nose and eyelashes...

Si ayer hablaba de Jane Austen hoy toca hablar un poco de las Brontë. Aunque en realidad es de las Chicas Gilmore. Ayer, viendo los capítulos del viernes (los pasan - o pasaban, porque esta semana no están anunciados - por La 2), nos encontramos con la imagen de la foto. Sí, Rory tiene un enorme poster de una Charlotte Brontë idealizada en su dormitorio de la universidad. Hubiera sido mejor de ser el verdadero retrato, pero bueno, tampoco me quejo.

Me acuerdo de que en uno de los primeros episodios de las Gilmore que vi mencionaban a las Brontë, y que Rory tenía una foto de Emily Dickinson (poetisa que me encanta) en su taquilla del instituto. Así da gusto ver una serie.

Y siguiendo con la literatura. Ya me terminé I Capture the Castle y debo decir que me pasó justo lo contrario que con La Joven Jane Austen. A pesar de todas las cosas buenísimas que había leído sobre el libro en cuestión resultó ser mejor aun de lo que esperaba, y no era poco. Muy, muy recomendable. Ahora me queda por ver la película, pero aún me queda un poco para conseguirla.

Ahora estoy con otra de mis escritoras preferidas: Helen Dunmore y una de sus colecciones de relatos cortos. De Helen Dunmore recomendaría un montón de libros pero si tengo que elegir uno me quedo con el que leí tan sólo hace unos meses (y que no está traducido al español): The Siege. Un libro impresionante sobre el primer año (1941) Sitio de Leningrado durante la Segunda Guerra Mundial. Es de esos libros que se te quedan en la cabeza y de repente en cualquier momento y sin saber muy bien por qué te encuentras pensando otra vez en ellos y sus personajes.

También me ha gustado mucho el artículo de Javier Marías de hoy.

El siguiente peldaño se sube casi sin querer, y así tenemos un país lleno de jovencitas vulgares que intentan ser supermodelos; de personas incapaces hasta de entonar, empeñadas en ser cantantes; de individuos que no saben lenguas -ni siquiera la propia-, dedicados a traducir; de cuasianalfabetos escribiendo libros; de inexpresivos aspirando a ser actores; de incompetentes convertidos en ministros, consejeros autonómicos o alcaldes; de sinvergüenzas ejerciendo de jueces; de seres inarticulados haciendo de locutores; de alfeñiques decididos a ser jugadores de rugby.

Y tanto hablar de cosas que me gustan me ha hecho empezar a tararear My Favourite Things de Sonrisas y Lágrimas.

sábado, 3 de noviembre de 2007

La Joven Jane Austen

Me parece que fue el martes cuando terminé de ver La Joven Jane Austen. Había visto como la mitad el viernes anterior y saber que aún me quedaba casi una hora de película por ver era un suplicio.

Creo que es casi imposible tener menos expectativas para una película que las que yo tenía con esta. Y eso por una parte es hasta positivo porque permite que por poco que sorprenda para bien la película uno ya piense que es mejor de lo que esperaba, ¿no? Pues no es por ser mala ni tener prejuicios ni nada, es simplemente que la película, en esa primera mitad, resultó aun peor de lo que yo esperaba, que no era poco. Se me hizo eterna, no me parecía que hubiera argumento, sólo una sucesión de escenas típicas de películas de Jane Austen (baile, velas, susurros, vestidos largos, campo...) unidas por algo que dice ser una vida "imaginada" de Jane Austen y que en realidad no tiene ni pies ni cabeza.

De hecho la película se distancia tanto de la idea que yo tengo de Jane Austen que llegó un punto en el que era incapaz de sacar pegas y decir que tal cosa y tal otra en realidad no fueron así porque no había ningún punto en común donde poder pararse a comparar. Así que ni siquiera me pude indignar y poner en plan integrista. No, sólo bostecé y miré el reloj.

El martes cuando la retomé, no sé si porque me apetecía tan poco seguir viéndola o porque de verdad ocurrió, mejoró un poco durante unos segundos o minutos. Fueron la escena de la que pongo fotos (unas de las imágenes bonitas de la película, que no abundan, aunque alguna más hay) y una escena que va poco después. Pero luego... el batacazo fue aun mayor.

Y definitivamente Anne Hathaway no es mi Jane Austen para nada. En aquel vídeo de YouTube que descubrí hace tiempo se metían con ella por haber tragado helio y es que hay veces en que realmente lo parece. No me meto en si es buena o mala actriz (con un guión tan malo es imposible saberlo) pero desde luego en esta película no me pega. En cambio Maggie Smith está muy, muy bien y se lleva alguna de las pocas frases del guión que tienen un poco de chispa.

El final de la película me espantó (aunque ya lo había visto en el vídeo de YouTube y estaba un poco preparada). Y la escena anterior al final, donde Jane Austen se vuelve una mercenaria que parece que sólo escribe para poder vivir soltera y que de haber sido rica se hubiera tumbado a la bartola y encima es un chico el que pronuncia el famoso "it is a truth universally acknowledged..." no contribuyen a que la gente a la que le gusta Jane Austen termine la película muy satisfecha.

Y justo hoy me he enterado de que la BBC está ultimando Miss Austen Regrets, que por la descripción parece una especie de La Joven Jane Austen pero contado por una Jane Austen más mayor. Habrá que verlo, claro. Pero van a estresar a la pobre Jane.

viernes, 2 de noviembre de 2007

Montserrat

Hace un ratito que hemos vuelto de Montserrat, donde yo no había estado nunca antes. Y mientras escribo esto bebo té (Earl Grey de Twinings) y como un pedacito de la deliciosa coca que hemos comprado allí arriba (entre otras cosas).

La verdad es que nos ha hecho un día espléndido al menos en lo que a sol y luz se refiere. Porque ahí en las alturas (que tampoco es para tanto: 720 m) hacía bastante fresquito, sobre todo a medida que se iba poniendo el sol. Así que no quiero ni pensar cómo se pondrá eso en pleno invierno. Brrrr.

Hasta allí no se puede llegar en tren, sino que se donde te deja el tren se puede coger o bien el teleférico o bien el tren cremallera. Nosotros hemos optado por lo segundo y la verdad es que es muy chulo ir subiendo por la pendiente y a la salida de cada túnel ver cómo se está cada vez más y más alto.

Un par de fotos de las espléndidas vistas:


Hemos hecho cola para subir a ver a La Moreneta (como se llama familiarmente a la Vírgen de Montserrat) después de dar una vuelta por la basílica, que es muy bonita. Hoy había muchísima gente y montones de extranjeros. Del camarín se sale al llamado Camino del Ave María, que está lleno de azulejitos con fragmentos del Ave María entre grupos de velas. Es bastante impresionante ver todas esas velas medio escondidas debajo de las rocas. Yo he encendido mi propia vela también.
Y luego hemos desempeñado nuestros papeles de auténticos turistas: hemos entrado en las tiendas de recuerdos (yo he comprado mi lápiz de recuerdo como manda la tradición), hemos comprado los dulces típicos (¡y hay que sumarlos a los panellets que aún nos quedan!): la coca que he dicho antes, el chocolate de Aromas de Montserrat (los aromas de Montserrat son un licor, así que dudo que pruebe nada del chocolate) y las rocas (una especie de pastas con clara de huevo y almendras, informaré más cuando las abramos).

Y eso es todo. Para concluir una foto más: