viernes, 2 de noviembre de 2007

Montserrat

Hace un ratito que hemos vuelto de Montserrat, donde yo no había estado nunca antes. Y mientras escribo esto bebo té (Earl Grey de Twinings) y como un pedacito de la deliciosa coca que hemos comprado allí arriba (entre otras cosas).

La verdad es que nos ha hecho un día espléndido al menos en lo que a sol y luz se refiere. Porque ahí en las alturas (que tampoco es para tanto: 720 m) hacía bastante fresquito, sobre todo a medida que se iba poniendo el sol. Así que no quiero ni pensar cómo se pondrá eso en pleno invierno. Brrrr.

Hasta allí no se puede llegar en tren, sino que se donde te deja el tren se puede coger o bien el teleférico o bien el tren cremallera. Nosotros hemos optado por lo segundo y la verdad es que es muy chulo ir subiendo por la pendiente y a la salida de cada túnel ver cómo se está cada vez más y más alto.

Un par de fotos de las espléndidas vistas:


Hemos hecho cola para subir a ver a La Moreneta (como se llama familiarmente a la Vírgen de Montserrat) después de dar una vuelta por la basílica, que es muy bonita. Hoy había muchísima gente y montones de extranjeros. Del camarín se sale al llamado Camino del Ave María, que está lleno de azulejitos con fragmentos del Ave María entre grupos de velas. Es bastante impresionante ver todas esas velas medio escondidas debajo de las rocas. Yo he encendido mi propia vela también.
Y luego hemos desempeñado nuestros papeles de auténticos turistas: hemos entrado en las tiendas de recuerdos (yo he comprado mi lápiz de recuerdo como manda la tradición), hemos comprado los dulces típicos (¡y hay que sumarlos a los panellets que aún nos quedan!): la coca que he dicho antes, el chocolate de Aromas de Montserrat (los aromas de Montserrat son un licor, así que dudo que pruebe nada del chocolate) y las rocas (una especie de pastas con clara de huevo y almendras, informaré más cuando las abramos).

Y eso es todo. Para concluir una foto más:

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