miércoles, 23 de diciembre de 2009

El Gordo

Puede que ayer no me tocara la lotería pero a veces una no se puede quejar demasiado.

El lunes estaba indignada con el día, porque después de un día horrible en general llegaba a casa soñando con una ducha caliente que resultó ser una ducha caliente sí, pero de forma cutre porque el cabezal de la ducha decidió que era un buen día para romperse sin avisar. Al rato llegó Manuel con unos cuantos embutidos de pinta deliciosa y un calientamanos, algo que yo no había visto nunca: una almohadillita con dos ositos impresos rellena de un líquidillo transparente. Parecía algo para el estrés pero dentro flotaba una chapita que me dijo Manuel que había que romper. Rota la chapita el liquidillo empezó a ponerse blanco y a cristalizarse/solidificarse y, más chocante aun, a subir de temperatura. El calor dura un ratito y es una gozada tener la almohadillita entre las manos mientras tanto. Por lo visto si se hierve se puede volver a usar de calientamanos. Muy chulo.

Ayer por la mañana mientras estaba en el periplo del caldo navideño número 347634476 y los niños de San Ildefonso cantaban premios, la cartera dejaba en el buzón un aviso del libro que me quedaba pendiente de The Book Depository (más sobre el libro próximamente). Al volver con las manos vacías y la humedad en los huesos a casa vi que la hora del aviso era de sólo cinco minutos antes. A la aventura que me lancé y al final - ¡gracias a la lluvia! - di con mi cartera en un portal al que llegué al más puro estilo Sherlock Holmes siguiendo las huellas que había ido dejando con su carrito. Volví con la humedad en los huesos pero con algo en las manos.

Hoy la cartera de nuevo llama a la puerta calada hasta los huesos la pobre (voy a tener que darle un aguinaldo) y me trae este adorable paquete de la foto lleno de material de papelería con agendas a punto de poderse estrenar y bolis chulos y un osito monísimo con alitas de ángel, estrella y cascabel que en breve tomará una posición privilegiada en el árbol.

Así no hay quien se queje de nada, sólo se puede regodear una en las cosas buenas.

7 comentarios:

  1. Me encanta el osín alado. Has visto el marcapáginas que he puesto esta semana en Corazón de Papel?(desayunoconlibros.blogspot.com) Lo compré en Londres en el 88 y es uno de mis favoritos. Te gustará. Saludos

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  2. Qué bueno el método holmesiano para seguir a la cartera!! ¡Qué no haríamos por un libro!!

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  3. A mí tampoco me tocó la lotería (sobre todo porque este año no compré), pero tuve la suerte de encontrar unas teteras que me gustaban :-) ¡Al fin!
    Que tengas mañana buena noche :-)
    Tanakil.

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  4. Jolines, pues en mi barrio los carteros parecen salidos de la serie de Los Soprano.
    ¿Te puedes creer que intentan convencerte de que pases por la oficina a recoger tú mismo las cartas porque así ellos se ahorrarían el viaje?
    Y los avisos siempre me los dejan cuando estoy en casa... Un infierno epistolar, vamos.

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  5. ¡Feliz Navidad! Con o sin caldo, con oso, con bolis, con todos los adornos de tu casa que he visto en las fotos... Qué hiperactiva eres. Yo tengo un límite de cosas que puedo hacer, más o menos bien, al día.

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  6. Prima de Audrey: no, no lo he visto así que ahora mismo voy para allá.

    Samedimanche: sólo me faltó sacar la lupa y la pipa porque el tiempo ya estaba de lo más londinense. Me gané el libro, desde luego.

    Tanakil: lo de comprar la lotería suele ser el primer paso para que toque, sí ;) Pero lo de las teteras también es un buen premio, así que eso que ganaste. ¿Veremos fotos?

    Iris: ¡qué risa con lo de los carteros sacados de Los Soprano! Jo, yo me quejaba del mío (esta chica es nueva) pero comparado con lo tuyo era un sol ;) El mío antiguo, eso sí, también era de los de dejar el paquete en la oficina y preferir dejar aviso en el buzón.

    Insonrible: no te miento si te digo que eres la primera persona que me califica de "hiperactiva" y vas a hacer que reexamine la imagen que doy en el blog porque te aseguro que no hay nada más lejano a la realidad (Manuel se ha partido de risa cuando le he comentado lo del adjetivo). Así que créeme: mi límite de cosas por día es muy, muy limitado ;)

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