viernes, 28 de agosto de 2009

Ladurée

Ya dije que en el hotel nos habían dejado tres macarons de bienvenida. Estaban ricos, pero desde el primer mordisco supe que obviamente no venían del sitio de donde deberían venir todos los macarons: la mítica pastelería Ladurée, fundada en 1862. No sé cuándo la descubrí ni por qué. No he visto la película de Sofia Coppola María Antonieta, así que me acabo de enterar de que fue Ladurée quien suministró los macarons que come la reina en la película.

He aquí el escaparate de la que fue la deliciosa parada que mencioné que habíamos hecho el primer día nada más llegar. Situada en plena Rue Royale (aunque tiene otras: una en los Campos Elíseos que nos pillaba mucho más cerca del hotel, y también tiene un par de tiendas en Londres, una de ellas en Harrod's, of course), es probable que fuera la única tienda de toda la calle en la que nuestro bolsillo estuviera a la altura - por los pelos - y, lo que es más importante claro, la única que tuviera algo que realmente nos interesaba. Para ponernos una medallita debo recordar que cuando entramos estábamos medio muertos de hambre y a pesar de eso fuimos conscientes de las delicatessen que estábamos comprando y cómo no podían devorarse como si fueran un bocadillo de chorizo. Resistimos la tentación y dejamos los macarons para un momento más apropiado. Medallita puesta.

La cola salía a la calle, así que dejé a Manuel en ella y quise aventurarme a curiosear el interior, que tiene la parte de venta al público y un pequeño salón de té, todo decorado muy a la francesa, no faltaba ni un dorado, pero era bonito. Quise hacer una foto y un guardia de seguridad salió raudo y veloz a decirme que no podía, cosa que añadiría sal a las heridas al día siguiente en el Louvre. ¿Nadie más ve raro que dentro de una pastelería no se puedan hacer fotos ni con flash ni sin flash y dentro del Louvre se puedan hacer todas las fotos ridículas que uno quiera con flash?

Relevé a Manuel en la cola y esperé ansiosa mi turno. Una vez dentro de nuevo de la tienda, cuando te vas acercando al mostrador, puedes coger la carta de sabores de todos los macarons que tienen. Hay muchísimos y aparte tienen sabores especiales de temporada. Yo ya había decidido coger una "reglette Napoléon III" de seis macarons por el (nada) módico precio de 12,90 euros y ahora quedaba elegir entre la multitud de sabores. Los elegidos fueron: vainilla (por supuesto), bergamota, coco, pétalos de rosa, chocolate amargo (para Manuel) y frutas del bosque. Las decisiones nunca terminan y entonces me llegó el turno y el dependiente me preguntó de qué color quería la reglette: lila, rosa, verde o negra. Elegí la verde, que es el color del establecimiento y fui diciendo mis sabores como quien canta los números en el bingo.

Creo que fue a la mañana siguiente cuando empezamos a hacer la degustación. Me recreé en la compra:


Todos estaban riquísimos con la excepción del de pétalos de rosa. Creo que los dorados y el lujo de la tienda me cegaron porque normalmente el sabor de pétalos de rosa no me gusta, pero ahí estaba yo, pidiéndolo. Luego me arrepentí cuando vi que había uno de violeta, que es un sabor que sí que suele gustarme mucho.

El de vainilla se merece un párrafo aparte. Hace unos meses proclamaba mi adoración hacia el jelly belly de vainilla francesa. Y comiendo el macaron de vainilla (y más tarde un helado de vainilla) entendía por qué la vainilla francesa no es vainilla a secas. La vainilla francesa es el mejor sabor del mundo, simple y llanamente. Y el macaron de vainilla francesa es el mejor alimento del mundo. Y creo que me estoy quedando corta, debería decir del universo por lo menos.

Así que volvimos a Ladurée el último día, como hay que volver siempre a los sitios buenos. Pensamos en ir a la tienda de Campos Elíseos o incluso esperar a toparnos con la "carrosse" que tienen en Orly, pero esto último lo descartamos sabiendo que somos gafes (y como somos gafes y planeamos contando con ser gafes lo primero que vimos en Orly al llegar para coger el avión de vuelta fue la famosa "carrosse"), volvimos a la de la Rue Royale y esta vez elegí la reglette negra.

Después de un señor que se llevaba una caja grande - tampoco enorme - llena de macarons por valor de más de cien euros, yo elegí mis seis modestos macarons. El dependiente me preguntó varias veces, muy solícito él, si no deseaba probar algún otro sabor. Yo tenía la espinita clavada del de violeta, pero no: lo que le había pedido era lo que quería:


Todos de vainilla.

Y qué pena el día que, ya de vuelta en Barcelona, me comí el último.

15 comentarios:

  1. Estaba yo, tranquilamente escribiendote en las entradas anteriores, cuando me encuentro, con esta nueva entrada y...Cristina, se me está haciendo un agujero en el estómago de una forma descomunal. Me conformaré con una "perrunilla" de mi pueblo...en fin...

    Es increible!! Lo que cuentas de hacer fotos en museos y en pastelerías...no lo entiendo. También soy aficionada a hacer fotos del interior de esos rincones espciales...y este tenía salón de té dentro!!!
    Pero bueno, la forma de envolverlos es una pasada!!
    ¿Qué tal el de bergamota?

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  2. ¡A mí también se me ha hecho un agujero! Tener que hablar de estas delicias sin tener ninguna al alcance ha dolido ;)

    El de bergamota estaba rico... Describir sabores se me da fatal, así que lo tengo que dejar en eso, lo siento.

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  3. Mmmm! Se me ha hecho la boca agua... sobretodo con el de vainilla...
    Las cajas son preciosas, que lujo de presentación, sobretodo la negra con la decoración dorada parece manjar de reyes! Que pena que no te dejaran hacer foto del establecimiento, me quedé con las ganas de ver su decoración y también ver una cajita lila.
    Anoto parada obligada a Ladurée en mi viaje pendiente a París, donde intentaré visitar el Louvre tranquilamente.
    Es un placer siempre leerte. Gracias por compartir con nosotras estas delicatessen.

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  4. ¿Puedo decir... hhuummmmmmmm?
    Me encanta leer tus crónicas de viajes, me siento como si yo también hubiera visitado París.

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  5. Guacimara: pues sí, cuando vayas a París no dejes de pasar por alguna de las tiendas de Ladurée. Hay mini-aglomeraciones pero merecen muchísimo la pena, sobre todo si como dices vas con la idea de probar los macarons de vainilla.

    Roberta: a mí lo que me encanta es verte de vuelta :)

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  6. Me encantan los macarons, toda mi familia los encuentra asquerosamente dulces, pero yo no puedo resistirme a esos colores que tienen.

    El año pasado estuve en el Petit Palais viendo la exposición que organizaron sobre María Antonieta y los de la Ladurée tenían un pequeño stand a la salida; para compensar la publicidad que les hicieron en la peli, creo yo.

    Me voy dentro de poco a pasar una semana en Normandía y seguramente nos acercaremos un día hasta París para ir de compras, seguro que cae algún macaron.

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  7. Pues yo no encontré los macarons especialmente dulzones, pero también es cierto que yo tengo mucha tolerancia al azúcar.

    Me gusta que digas que había algo especial sobre María Antonieta relacionado con la película, porque me sorprendió mucho el poco partido que vi que le sacaban, incluso aunque ya hayan pasado un par de años. Lo de Ladurée allí debía de estar bien. Ya hablaré de nuestras andanzas por Versalles.

    Que lo pases muy bien en Normandía y en París, y a disfrutar de los macarons.

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  8. Pues yo sintiéndolo mucho no soy nada de Ladurée. Son especialmente antipáticos, sobretodo en la tienda de la Rue Royale (no sé por la cantidad de turistas que tienen siempre o qué) y con eso no puedo. Justo al lado está la tienda de Fauchon que también tiene cantidad de afluencia y el trato que te proporcionan es totalmente opuesto.
    Cada vez que vamos a París reservamos el último día para hacer una visita a la tienda y aunque siempre nos proponemos gastar poco nunca lo conseguimos (perdón, nunca lo consigo) y salimos con tres o cuatro bolsas de Fauchon. Os lo recomiendo.

    Eso sí, de maccarons soy y MUCHO. Para mí los mejores de todo París son los de Pierre Hermé, aprovechad para hacer una visita a su pastelería al ladito de la plaza Saint Sulpice. UMMMMMMMM.........

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    1. Estoy de acuerdo contigo. Los mejores son los de Pierre Hermé!

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  9. Ufff, yo soy la primera que odio los sitios esos en los que son antipáticos y muy turísticos, siempre pienso que ya se les bajarían los humos si dejaran de recibir a tantos turistas.

    Pero la verdad es que de la tienda de Ladurée de la Rue Royale no tengo la más mínima queja. La primera vez me atendieron normal y la segunda el dependiente fue muy atento con lo de que probara más sabores y eso. Así que la verdad es que entre los delicisiosísimos macarons y eso pues quedé satisfecha :)

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  10. Que pena que no tengo la suerte de conocer Paris...un dia sera...Pero como soy muy "glotona" estoy "loca" para conocer los sabores de los macarons... Alguien sabe decirme si los hay para vender aqui en barcelona. Os agradeceria mucho . dejo mi email para que me podeis contestar. Muchas Gracias Priscila
    esteticapriscilaprieto@hotmail.com

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  11. jaajaja, yo he estado la semana pasada en París y por fin he probado los famosos macarrons!También traje la reglette napoleon pero ya sólo quedan 3!!! Ains, quina peneta!!!
    Saludos!!

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  12. Para comer buenos macarons no hace falta ir a Paris..En Barcelona en el c.c. Las arenas de la plaza España hay una boutique especializada en macarons , son impresionantes,hay de 16 sabores : vainilla ,chocolate negro,leche ,frambuesa,
    Cassis,rosas,pasión........espectaculares y la tienda es muy cuca de color rosa toda glamourosa,realmente bonita,.no puedo explicar la emoción que senti pero es una experiencia que no podeis dejar pasar
    No dejeis de ir y explicar vuestro momento especial

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  13. La tienda de macarons de Barcelona se llama Enric Rosich, la verdad, nada que ver con los macarons de Laduree , por algo son los reyes.
    Los macarons de Rosich son empalagosos y muy dulzones ,sobre todo al final, parecen hechos con leche condensada,son caros para lo que son.
    Los de Laduree son orgasmicos ,nada que ver , aquí sí que no me importa pagar.

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