martes, 29 de diciembre de 2009

Año Gaskell - fin

Son cosas como esta las que hacen que te des cuenta de lo rápido que pasa el tiempo. ¿Realmente he pasado un año entero acompañada de Elizabeth Gaskell y ya está a punto de concluir?

Lo mejor de todo es lo bien que me ha venido el tomo de cartas adicionales que compré en Londres en febrero. Es el que tengo ahora entre manos, a punto de terminar, por supuesto. Y mira que el otro parecía gordo y duradero, pero en octubre o por ahí leí la última carta. ¿Hay algo más triste que leer la última carta, normalmente tan banal, de alguien sabiendo que es la última? Lo dudo.

Ya conté una vez que Elizabeth Gaskell se dejó muchas cosas a medio hacer con su repentina muerte: se dejó la anécdota que les contaba a sus hijas inconclusa, no llegó a poder sorprender a su marido con la casa en el sur de Inglaterra que acababa de comprar (y donde se encontraba en ese momento) y no pudo acabar Wives and Daughters (Hijas y esposas) para eterno desasosiego de los lectores de esa joya de novela.

Como esperaba, un año en compañía de la señora Gaskell es un año bien aprovechado. Es innegable que a veces se precipita en sus juicios, que se deja llevar por el cotilleo, pero siempre es, por raro que suene, con buenas intenciones. Al fin y al cabo, como ella misma decía en una carta de 1859:

...but I should never have given my opinion unless you had asked for it because we have a bye word in our family 'Saint Theresa' which serves (or ought to serve) to check us when we are judging of other's conduct or allowing any one to speak ill without trying to put in a palliating excuse. I know nothing about Saint Theresa but that one of her titles is 'Defender of the Absent'.
... pero no debí haber dado mi opinión salvo en caso de que me la hubieras pedido por lo que en nuestra familia llamamos "Santa Teresa", que sirve (o debería servir) para mordernos la lengua a la hora de juzgar la conducta de otro o permitir que se hable mal de alguien sin intentar buscar una excusa atenuante. No sé nada de Santa Teresa salvo que uno de sus títulos es "Defensora de los ausentes".

Efectivamente, nadie más lejos de saber nada más de Santa Teresa que la defensora a ultranza del Unitarismo que era Elizabeth Gaskell (y cuyo marido era predicador de esa fe). Son memorables las cartas alborotadas en las que la hija mayor, Marianne, pasando el invierno en Roma, deja caer que empieza a interesarse por el catolicismo. En cuanto vuelve a casa su padre le da clases de religión para reafirmarla en el Unitarismo.

Pero en general la relación de Elizabeth Gaskell con sus hijas - Marianne, Meta (en realidad Margaret Emily), Florence y Julia (que de pequeña cautivó a Charlotte Brontë) - es muy moderna. Viajan mucho juntas, se lo pasan bien y las cartas que les escribe son una delicia de leer: una mezcla de complicadas y diplomáticas instrucciones sobre cómo mantener el orden en la casa si es ella la que está fuera (y aquí me vino muy bien The Victorian House), comentarios de moda, de ropa, anécdotas y consejos varios sobre cómo ser la perfecta dama victoriana.

Hay cartas muy divertidas; Elizabeth Gaskell cuenta las anécdotas cómicas como nadie. Pero también las hay muy tristes. Las pocas que se conservan escritas después de la muerte de su hijo Willie cuando aún era un bebé, las muy conocidas pero no por ello menos tristes que se intercambia con el cotilla de John Greenwood a raíz de la muerte de Charlotte Brontë y las que escribe a gente menos conocida en situaciones difíciles, siempre llenas de buenos consejos, ánimos, afecto y comprensión.

Y también están las cartas llenas de buenas intenciones. Cartas en las que busca sitio en un barco en el que poder embarcar a una madre soltera rumbo a Australia (buenas intenciones decimonónicas, y a pesar de todo las miras de Gaskell eran muy, muy modernas), cartas en las que pide a un conocido que le consiga un libro de Tennyson - con autógrafo - para un vecino, cartas en las que pide una pensión para una autora caída en el olvido y venida a menos, etc, etc. Elizabeth Gaskell se tomaba lo de la "piedad cristiana" muy al pie de la letra.

Interesantes y esclarecedoras también, cómo no, las cartas escritas en fechas en las que se halla escribiendo alguno de sus libros. Las escritas alrededor de su biografía de Charlotte Brontë las conocía ya bien, pero no así las que comentan "Margaret" (el primer título de North and South (Norte y sur)) o Ruth, con toda su polémica y quebraderos de cabeza, las cartas con anécdotas "cranfordianas" reales, sus relatos cortos publicados aquí y allá y las negociaciones con los editores.

En fin, seguiría destacando cosas que me han gustado pero al final haría falta un libro tan gordo y tan pesado como el primer volumen de las cartas. Volumen que, por cierto, pese a llevar muchas ediciones y a ser el de referencia, no podría estar peor editado. O quizá es que yo estoy acostumbrada a Margaret Smith y sus maravillosas ediciones de las cartas de Charlotte Brontë, pero el caso es que todas las cartas de este primer volumen son copiadas y puestas tal cual. Por orden cronológico a veces claro a veces deducido y con un apéndice final de cartas imposibles de datar. Y eso es todo: hay cartas incomprensibles porque los editores no se molestan en explicar quién es Miss Coutts o de qué va esta historia que tiene que ver con ella por poner un ejemplo entre decenas. Elizabeth Gaskell, como ella misma comenta en varias ocasiones, tine un círculo familiar, de amistades y conocidos enorme (que de vez en cuando le invaden la casa). Muchos de ellos son bien conocidos, pero otros no.

Por suerte esto - y según dejan entender, por recomendación de la misma Margaret Smith - está subsanado en el segundo volumen de cartas encontradas a lo largo de los años después de la publicación del primero (con lo cual para un orden cronológico exhaustivo habría que combinar ambos) donde se nos explica quién es tal persona, qué ha hecho en la vida (hay muchos que ahora no nos suenan de nada pero entonces eran eminencias), qué es esto de lo que habla Gaskell, etc. Así es todo mucho más comprensible y ameno. Además este volumen incluye una serie de estupendas cartas escritas por una jovencísima Elizabeth Stevenson (su nombre de soltera) a una amiga suya, juveniles, juguetonas, divertidas: todo un hallazgo.

En fin, que ha sido un placer. A veces las cartas eran tan cálidas que una casi se sentía la receptora auténtica. Y todo gracias a que poca gente, ni tan siquiera sus hijas, hizo caso de las instrucciones de Gaskell de "destruye esta carta cuando la hayas leído" o "no guardes mis cartas".

Y ya tengo claro quién pasará los 365 días de 2010 en mi mesilla, pero eso es cosa del año nuevo.

7 comentarios:

  1. Tengo que buscar esas cartas que tù dices. Por cuanto me gustan las novelas de Mrs Gaskell, estoy segura que seràn preciosas. Gracias!

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  2. Vaya , que me dejas con la intriga. Lo contarás el día 1 de 2010?
    A mi me gusta mucho también la Gaskell.Me quedé fascinada con la primera novela que leí de ella(Mary Burton) y hasta hoy. Por suerte aún me quedan muchas cosas de esta autora por leer , entre ellas sus cartas de las que no conocía nada hasta leer tu post. saludos

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  3. Qué bien suena todo lo que cuentas!! Me encantaría leerlas. Me gusta mucho Gaskell...Tengo por casa la biografía que escribió de Charlotte Brönte aún sin leer.

    Me ha gustado mucho lo de las cartas, eso de que sus hijas y ella se contaran como vivir la vida en casa, en las ausencias de unas y otras...los viajes que hacían juntas. Me encanta!! Poco a poco, cuando vaya adquiriendo mayor soltura leyendo en inglés, tal vez me anime a leer sus cartas.

    Qué bien haber disfrutado de Gaskell todo el año!! Y el que viene...ya nos dirás!!!
    Bsss!!

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  4. Es increible lo bien que describes tus sensaciones al leer, me gusto mucho Cranford y empece "Norte y sur" pero se me cruzo otro libro y el pobre esta en el monton de pendientes...
    Me gustaria leer "Hijas y esposas" pero esta a un precio prohibitivo asi que de momento tengo que ya,reducir los libros pendientes, vaya seria un buen proposito para este año ( si lo logro claro)un saludo
    Angeles

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  5. Maria Grazia: si te gusta Elizabeth Gaskell entonces las cartas son un acierto seguro, ya verás.

    Prima de Audrey: jajaja, bueno, no sé si lo "desvelaré" el mismo día 1, pero no te preocupes que no os tendré en vilo mucho tiempo ;)

    A mí de Gaskell me quedan historias cortas por leer pero las grandes publicaciones ya las tengo todas leídas. Creo que Mary Barton también fue mi comienzo.

    María: ay, qué difícil es para mí comentar la biografía que dices. Por un lado están, como siempre, las buenas intenciones de Gaskell, por otro lado lo mucho que me gusta como autora y como persona, por otro lo duro que fue para ella, que al fin y al cabo no sabía nada de escribir biografías, escribirla, por otro lado todos los materiales que aporta de primera mano y por otro el daño que ha hecho a ciertos aspectos y personas de la historia Brontë y las falsedades que cuenta. Cuando la leas, léela un poco como si fuera más ficción que realidad.

    Ángeles: ¡gracias! Cranford es una joya y Norte y sur también. Como tantas novelas decimopnónicas cuesta un poco coger el ritmo con ella pero en cuanto lo coges ya no puedes parar. Retómalo y verás.

    Sé bien lo que dices sobre el precio de Hijas y esposas, pero de verdad que es una maravilla de libro. No lo dejes pasar...

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  6. HAce poco me encontré por casualidad una serie de la BBC sobre Norte y sur de Elizabeth Gaskell.... Hoy la he visto entera. Ni que decir tiene ... I LOVED IT!!!
    Necesito descansar de la serie de libros que estoy leyendo ahora, y la serie me ha hecho recordad lo maravilloso de la novela del siglo 19. Esta vez he empezado por la adaptación para la televisión, y seguro que disfrutaré muchísimo con el libro. Seguramente siga con las demás obras...

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  7. Bienvenida al club ;) Norte y sur, la serie, es irresistible. Otras adaptaciones deliciosas de novelas de Elizabeth Gaskell son Hijas y esposas o Cranford, así que si tienes ocasión de verlas no lo dudes.

    Y que disfrutes leyendo también a Elizabeth Gaskell, verás qué maravilla.

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