lunes, 22 de diciembre de 2008

El día en varios puntos:

- A primera hora del día la lotería no nos había tocado aún.

- La cola de media hora en la carnicería se hace ya de por sí eterna, más aun cuando el tema de conversación ininterrumpida de las cotorras señoras de delante es si tienen (ellas, sus familias y el resto de sus conocidos) ya nicho o no, dónde, cómo, desde cuándo y todo tipo de detalles similares. ¿Qué fue de las conversaciones sobre la lotería? ¿sobre la Navidad? ¿sobre cualquier otra cosa?

- Al volver de la carnicería la lotería seguía sin tocarnos.

- El menú de Navidad de Ikea está rico, aunque de lo que te anuncian a lo que te ponen en el plato haya una gran diferencia (o más bien, falta) de ingredientes.

- Hay demasiados tipos de langostinos (y resulta que si tienen pinta fea y no naranjita no están necesariamente malos, puede que sólo crudos... todo un descubrimiento). Hemos pasado más de 10 minutos decidiendo cuáles comprábamos para Nochebuena. Menudo quebradero de cabeza: tigre, banana, blanco, vannamei, salvaje, grande, mediano, pequeño... Cuando ya con la elección en las manos Manuel protestaba del muchísimo tiempo que nos había llevado, le he dicho que ha sido como una versión en vivo y en directo de la wikipedia, sólo que en la wikipedia no corres el riesgo de perder las manos por congelación.

- Odio que vendan el apio por kilos.

- Al volver de todas las compras, y ahora ya es irreparable, sigue sin habernos tocado la lotería. Y yo me habría conformado con cualquier premio "bajito".

Y mañana más compras. Qué agotadora es la Navidad y cómo se pierde la noción del tiempo, llevo todo el día sin saber qué día es exactamente o a cuántos días estamos de Nochebuena.

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