viernes, 6 de febrero de 2009

Testament of Youth, de Vera Brittain

Ayer terminé Testament of Youth, de Vera Brittain después de unas cuantas semanas leyéndolo. Es uno de esos libros que, en general, no se dejan leer muy rápido, pero que al mismo tiempo enganchan. Vera Brittain siempre va dejando caer cosas sobre lo que pasará y, aparte de lo que va contando del "presente", uno siempre quiere seguir adelante para saber más sobre esos pequeños avances.

Después de las maravillas que había oído sobre este libro, pensaba que, quizá, me decepcionase, como a veces ocurre. Pero nada más lejos de la realidad: todo lo bueno que se diga sobre este libro es poco. Y es uno de esos que no comprendo que, en su momento, no se tradujeran. Aunque en España la Primera Guerra Mundial no se viviera en las propias carnes, lo que Vera Brittain cuenta y a pesar de en algunos momentos ser extremadamente inglés (las complicaciones universitarias, por ejemplo), lo verdaderamente importante es universal y, de hecho, sigue hoy tan vigente como cuando se publicó en 1933. Que luego encima se pasara la serie de la BBC (que se puede ver en YouTube en inglés) en TVE y aun así no se tradujera el libro me parece aun más extraño.

Vera Brittain, nacida en 1893, empieza a contar su historia bastante antes de que la guerra sea una posibilidad remota. Habla de las vidas de sus padres y de su niñez y adolescencia en la ciudad - famosa por sus aguas incluso hoy - de Buxton, una ciudad de provincias tranquila donde Vera pronto nota las limitaciones todavía victorianas que se le imponen por ser una chica, cosa que no hace sino aumentar sus tendencias feministas. Apenas puede hacer nada sola y, aunque la mandan a un internado - donde trabaja una de sus tías - durante algunos años, sus ambiciones de ir a la universidad son consideradas por todos, desde su padre a la gente de su entorno, como una auténtica locura. Su hermano Edward, con el que se lleva poco más de un año y se entiende de maravilla y con quien disfruta acompañando al piano mientras él toca el violín, en cambio, sí que irá seguro por el mero hecho de ser un chico. Vera hace bien en presentar todo esto, porque el cambio que luego llegará con la guerra se hace aun más brutal y chocante.

Pocos meses antes de que comience la guerra, Vera consigue por fin su objetivo de ir a Oxford. Y sólo unos meses antes de que se declare la guerra conoce a dos amigos de su hermano - que con su hermano forman el grupo que ellos llaman "los tres mosqueteros" - Roland y Victor. Con Roland, especialmente entabla una buena amistad que luego irá yendo a más. Vera Brittain está a las puertas de todo lo que quería cuando se declara la guerra y "los tres mosqueteros" rechazan el ir a la universidad por cumplir su deber y alistarse con unas ideas un tanto románticas sobre la guerra que luego descubrirán que no son en absoluto reales.

Así, Vera permanece un año en Oxford, año en el que se va dando cuenta de que las cosas no pueden seguir como estaban. Pese a haber logrado lo que quería, devide hacerse V.A.D., una especie de enfermera voluntaria, que se prepara ad hoc en un hospital. Empieza en el hospital de Buxton, su ciudad, pero pronto se traslada a uno londinense, donde las condiciones de vida en su alojamiento no acompañan las horas interminables de trabajo. Aun así está contenta con lo que hace. Para entonces ya es 1915 y Roland, con quien ya está comprometida, está luchando en Francia.

Quienes hayan leído Singled Out (Ellas solas) ya saben lo que pasó: Roland le dijo a Vera que tenía permiso para Navidad, Vera se pidó los días libres y se fue a esperarle a Brighton, adonde sus padres y los de Roland se habían trasladado, y esperó a que llegara el día 24. El 24, después de esperar todo el día, no había señales de Roland y cuando, el 25 de diciembre sonó el teléfono, fue para comunicarle que Roland había muerto el día 23, un día antes de irse de permiso. La muerte de Roland era un tema frecuente que tratan con toda naturalidad en sus cartas. Aun así, la muerte para el lector que ya la conoce de antemano es casi tan inesperada como para ellos que siempre la mencionan como una posibilidad.

Es una terrible historia que no hace más que anticipar la serie de muertes de amigos y, al final, incluso de su propio hermano, que Vera se verá obligada a afrontar. Ella, para evitar pensar en ello, se refugia en el agotador trabajo de enfermera, pide traslados y viaja de Londres a Malta en el famoso Britannic (gemelo del Titanic) y de allí al corazón de la guerra en Francia donde le toca la paradójica tarea de atender e intentar curar a los prisioneros alemanes a los que hace poco intentaban matar los aliados.

Su trabajo de enfermera está contado tan detalladamente como es posible sin llegar a ser gore. Resulta interesantísimo y es probablemente de mis partes preferidas del libro. Sus tareas, su visión de la guerra desde ahí (que cada vez le parece algo más absurdo), sus comentarios acerca de sus compañeras...

Después de todo esto, después de haber visto morir de cerca a tantos desconocidos por razones que cada vez entiende menos y de haber sabido de las muertes de "los tres mosqueteros" y de otro amigo, Vera llega bastante desganada a la celebración del fin de la guerra. Es muy irónico que cuente que cuando una de sus compañeras enfermeras en Londres - donde trabaja de nuevo en 1918 - la convence para salir a la calle a ver el ambiente llegue a la puerta del hospital un taxista con una anciana muerta a la que atropelló sin querer mientras ella andaba sin atención "celebrando la victoria". Una muerte más para la lista infinita de Vera que, en su opinión, no termina de compensar la victoria. Victoria que, además, Vera no considera tal y con cuyos términos no está en absoluto de acuerdo.

Decide, sin muchas ganas, volver a Oxford. Para entonces tiene 25 años, se siente muy mayor y ha visto cambiar el mundo. Todo lo que antes de la guerra no era aceptable (viajar sola en tren y cosas así) ahora ya a nadie se le ocurre mirarlo mal, claro, han cambiado tanto las cosas. En Oxford decide cursar Historia en lugar de Filología con el fin de aprender de los errres y de poder tratar de impedir activamente que se repita una catástrofe como la Primera Guerra Mundial (lo peor de leer el libro, publicado en 1933, es saber lo que vendrá, una guerra aun peor). Así, después de luchar contra los prejuicios que increíblemente hay contra aquellos que vivieron activamente la guerra (como se cuenta en Singled Out) y contra una incipiente "neurosis de guerra" que le produce insomnio y la lleva al borde de la locura, y entablar amistad con Winifred Holtby, consigue su recién aceptado título universitario (hasta entonces las mujeres que estudiaban en la universidad no recibían títulos), se dedica a dar charlas por donde puede, entrar en contacto con la Sociedad de Naciones, viajar y conocer de cerca las secuelas de la guerra, promover la paz, escribir artículos y libros y, por fin, para sorpresa de todos y más de ella misma, conocer a George Catlin y casarse con él.

El libro, lleno de pequeños comentarios impresionantes sobre la guerra (como que muchas de las batallas de Francia se notaban en el suelo inglés), no está contado ni de manera académica ni de manera seca. Para Vera Brittain la guerra fue una catástrofe personal y así lo cuenta y por eso mismo todo lo acompaña con sus cartas, sus diarios y las pequeñas anécdotas, a veces divertidas, que hacen que la narración sea muy espontánea (pese a haberle llevado tres años) y la lectura muy amena con, quizá, la excepción de los detallados movimientos de la Liga de las Naciones que hay hacia el final.

Tenía previsto leer este libro pronto desde principios de año pero hubo dos empujones finales. En Reyes recibí Letters from a Lost Generation. First World War Letters of Vera Brittain and Four Friends, que ahora estoy deseando leer. Y mientras leía The Years (Los años), de Virginia Woolf y hacía incursiones en el diario de Virginia Woolf para saber más acerca de su creación, me topé con una entrada en la que Virginia Woolf comentaba que estaba leyendo este libro, por entonces recién publicado. Virginia Woolf era un poco bestia - para algo era su diario personal - y mientras reconoce que el libro está bien, dice que no cree que sorportara a Vera Brittain en persona y que está deseando llegar a la parte en que explica cómo le encontró algo a la "pobre, sosa Holtby" y cómo llegó a casarse con el "infinitamente aburrido" Catlin. Comenta el párrafo en que Vera Brittain habla de ella y dice que, pese a todo, no puede dejar de leer el libro a costa de las otras lecturas que tiene entre manos. Curioso, precisamente, que Vera Brittain, en una carta que cita en el libro y que escribió antes de la publicación de A Room of One's Own (Una habitación propia), comente que, cuando tenga su propia casa, preferiría no tener dormitorio y tener que dormir en el sofá del salón antes que prescindir de una habitación para ella sola, con fuego en la chimenea y donde nadie la interrumpa.

Ahora estoy deseando hacerme con sus otros dos libros que van en esta línea: Testament of Friendship (sobre su amistad con Winifred Holtby) y Testament of Experience (sobre su vida después de 1925, cuando termina Testament of Youth).

Para más información, se puede pasar un rato muy interesante viendo el archivo Vera Brittain de Oxford, con fotos, papeles personales, poemas, etc.

9 comentarios:

  1. Qué entrada más interesante, Cristina!! Y nada...tendré que leer en inglés...no queda otra (también, te confieso que si no me costara tanto, así lo haría, ya que mejor en su idioma original...porque hay cada traducción por ahí!! Aunque desde hace unos años, me fijo bastante en quién traduce el libro)
    Me llama la atención que nombre que podía ir en tren ya sóla...sin que nadie la dijera nada, por ser mujer. Sé que en aquella época era así. Pero me gusta que ella sea quién escriba sobre ello.
    Lástima que Viginia Woolf pensara así de ella y de Holtby...en fin...
    Te felicito por la entrada, me ha gustado mucho.
    También he ojeado el archivo y la serie de la BBC...Bss

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  2. Me sumo a la felicitación...con entradas como estas te entran muchas ganas de leer el libro aunque ya casi no haga falta ;)

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  3. María: me alegra que te haya resultado interesante. Pues nada, desde luego si te decides a leerlo en VO este es un libro de los que merecerá la pena el esfuerzo, ya verás.

    Maelstrom: es que lo de ser concisa creo que nunca fue lo mío :P

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  4. Cristina, me quito el sombrero contigo, ¡felicidades por la entrada! Da gusto leer cosas tan trabajadas, tan bien contadas y tan interesantes. Y más si hablamos de gente tan fascinante como Vera Brittain.

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  5. Roberta, te aseguro que el mérito es de Vera Brittain, no mío.

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  6. Estoy leyendo TESTAMENTE OF YOUTH y, siendo como soy traductora, me gustaría poder llegar a traducir este libro. Cuidado con las traducciones de ciertas editoriales que eligen a los traductores más económicos sin importarles la profesionalidad de los mismos. Si bien es cierto que de todos los traductores se puede decir que son TRAIDORES, ¡cuidado! algunos mucho más que otros.
    Es un libro digno de ser traducido a la belle lengua castallana.
    Antonia Prieto Centeno

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  7. Pues nada, si algún día lo traduces, házmelo saber. Desde luego el libro se lo merecería.

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  8. Me encantaría leer el libro porque la adaptación al cine el año pasado fue bastante buena. Hay muchos fac­to­res con­cu­rren­tes que per­mi­ten que Testamento de Juventud cale hon­da­mente. En pri­mer lugar se des­taca la narra­ción de Kent quien en todo momento optó por la sobrie­dad y el bajo per­fil para lograr que el drama adquiera fiso­no­mía pro­pia sin nece­si­dad de recu­rrir a esce­nas en los cam­pos de bata­llas; en su lugar, expone a los heri­dos y mori­bun­dos del com­bate en las salas de los hos­pi­ta­les. Tam­bién es meri­to­rio seña­lar cómo frente a un tema tan dra­má­tico el rea­li­za­dor supo evi­tar que las emo­cio­nes se des­con­tro­la­sen aun­que per­mi­tiendo que el espec­ta­dor se invo­lu­cre de lleno con lo que está presenciando. Otro de los aspec­tos de inte­rés reside en el exce­lente elenco que el rea­li­za­dor ha sido capaz de reunir; así, Vikan­der trans­mite con su lumi­nosa pre­sen­cia todos los mati­ces que atra­viesa Vera frente a la pér­dida de sus seres que­ri­dos. De verdad no se la pueden perder ya que es una gran historia.

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  9. Y yo que no hablo ingles me quedare sin leerlo, lastima. Saludos.

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