Ayer terminé de leer Firmin: Adventures of a Metropolitan Lowlife (Firmin: Aventuras de una alimaña urbana), de Sam Savage. Mirando por internet he visto que efectivamente es un libro muy conocido, pero hasta hace unas semanas, cuando Manuel me lo descubrió, yo no tenía ni idea de que existía.
Y nada, que me ha gustado mucho la corta, pero intensa vida de esta rata de biblioteca (bueno, de librería de segunda mano en Boston en este caso).
Puede parecer al principio que la vida de una rata, por muy culta que sea, es un poco asquerosa, pero la gracia de Firmin es que es una rata muy humana y, salvo algunas cosas inevitables, te olvidarías enseguida de que se trata de una rata si no fuera porque de vez en cuando el pobre Firmin se ve obligado también a recordar su apariencia. Por algo Sam Savage en una entrevista duda si llamarlo rata-hombre u hombre-rata. El rasgo de rata culta lo único que hace es convertirlo en el incomprendido por excelencia. ¿Y qué le queda al final? Los libros, las películas, sus Lovelies y su piano. Y Jerry Magoon, que en las ilustraciones se parece bastante al mismo Sam Savage (que en la foto de la solapa hace, desde luego, honor a su apellido).
Suele pasar en muchos de los libros que leo, y es totalmente involuntario, pero había un par de menciones Brontë. No sé cómo entender una de ellas que no quiero destrozar, pero aún me tiene dándole vueltas.
Como ya he dicho estuve paseando por internet viendo cosas relacionadas con el libro. Una curiosa es un vídeo donde se habla del libro en español y se presenta al ilustrador de la edición española. Las ilustraciones también están bien, pero las de mi edición inglesa también están muy bien. De mi edición me encanta, además, un pequeño detalle de la portada: cuando se ve en verde la solapa de tela debajo del pepel roto. Todo es una foto, claro, pero es muy real, tanto que a veces es inevitable volver a pasar el dedo para comprobarlo. Muy Firmin eso de cuestionar la realidad. También me parece muy curioso que sea Seix Barral, la editorial española, la que tenga los derechos de traducción, y no la editorial americana. Claro que Coffee House Press es una editorial casi tan original como Firmin (¡una editorial sin ánimo de lucro!).
La entrevista que he mencionado antes es buena lectura para cuando se ha terminado de leer el libro. Y, sobre todo, una página dedicada a Scollay Square, la plaza de Boston donde transcurre el libro.
Pues lo dicho, que no hay mejor forma de ir más allá de las apariencias que leyendo Firmin.
miércoles, 13 de febrero de 2008
Firmin
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Etiquetas Libros
martes, 12 de febrero de 2008
lunes, 11 de febrero de 2008
Entrada inconexa
Hace un tiempo hablé de un puente (o construcción con forma de puente) que se veía casi desde cualquier sitio de esta zona. Dije que me tenía fascinada porque, yo no sé cómo será de cerca, pero de lejos me parece impresionante. Así que el otro día le hice una foto: aquí está y se aprecia mejor si se hace clic en ella para hacerla más grande.
Por otra parte - cambio de tema radicalmente - hoy se conmemora la muerte de Sylvia Plath en 1963. Yo no he leído gran cosa de Sylvia Plath (The Bell Jar/La campana de cristal, algunos poemas, algunos fragmentos de cartas y diarios...) pero a Manuel sí le gusta mucho y tenemos muchos libros suyos a mano, así que poco a poco iré profundizando. Su vida (en inglés/en español) es, desde luego, interesante, y muy triste también. Tiene, además, el aliciente de que ella también era una fan de las Brontë.
Dying
Is an art, like everything else.
I do it exceptionally well.
(fragmento de Lady Lazarus)
Siempre queda la duda de si de verdad pretendía suicidarse aquel frío 11 de febrero londinense o "sólo" llamar la atención.
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domingo, 10 de febrero de 2008
La estantería no virtual
Ayer no sólo nos dedicamos a hacer torrijas, comerlas y deleitarnos en nuestra creación. O mejor dicho: ayer no sólo conseguí liar a Manuel para hacer juntos las torrijas, sino que por la tarde también conseguí que me ayudara a colocar la pila de libros procedentes de Amazon (y aún quedan unos pocos por salir y llegar*).
Y es que tener una estantería que salvo por algunas excepciones está colocada por orden alfabético de autor es muy práctico a la hora de localizar libros rápidamente, pero no demasiado cuando se trata de colocar unos cuantos, y menos aun si, como era el caso, la mayoría tienen un grosor considerable.
Pero ayer tuvimos suerte y se nos dio bastante bien, no como hace unas semanas que yo quise colocar un par de libros del principio del abecedario y para cuando llegué a la M había acumulado media balda en cada descenso a la siguiente.
Sin libros la cómoda de la habitación se ve un poco rara (pero tiempo al tiempo, que ya se acumularán de nuevo) y Emily (Brontë) ha salido de su escondrijo detrás de la doble pila de libros.
Por supuesto una de las excepciones al orden alfabético (la otra son libros de consulta, arte, diccionarios, cómics, guías de viaje, libros de cocina que van en otra estantería) es la estantería Brontë. Hace unos días no me pude resistir a hacerle una(s) foto(s). Y no, no es un efecto óptico: la balda que parece que está un poco curvada bajo el peso de los libros realmente lo está. Es una balda algo caótica en cuanto a formatos de libros se refiere pero, sin contar las novelas que están en la balda de arriba, es la que tiene los auténticos pesos pesados en todos los sentidos.
La librería Brontë hasta ayer era exclusiva y no admitía la entrada a gente que no enseñara sus acreditaciones Brontë. Desde ayer ejerce de refugio para algunos Woolf y otros pocos W en su balda de abajo.
* Y justo ahora me comunican que mi pedido - con el DVD de Cranford, que sale mañana - acaba de salir. Es ya el envío 3/3.
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sábado, 9 de febrero de 2008
Torrijas
Ya dije ayer que hoy tenía un proyecto culinario ambicioso: torrijas. No me pongo medallas y admito que son más fáciles de hacer de lo que pensaba. Casi se tarda más en limpiar los muchísimos platos que se necesitan y el resto de caos organizado en la cocina (porque sí, se me salió la leche al hervirla, para qué negarlo...) que en la preparación en sí.
Tampoco puedo atribuirme el mérito de haberlas hecho yo sola, porque a Manuel también le ha tocado participar.
Así que una vez que todo está limpio y reluciente de nuevo y que todos los cacharros están de vuelta en su sitio la experiencia merece la pena. Pero creo que más que hacerlas cada viernes (o sábado, como hoy) de Cuaresma lo nuestro será hacerlas un único día de Cuaresma. Menos es nada.
También está el hecho de que las tiendas me ponen trabas. Y es que no falla: yo busco algo y ese algo deja de existir. Ayer salí a la calle para, entre otras cosas, comprar pan para torrijas. Bueno, pues en panaderías, pastelerías y demás desconocían que tal cosa existiera. Así que tuve que recurrir a mi asesora culinaria para que me aconsejara sobre posibles alternativas.
Además, ya que iba de pastelería en pastelería, recordé que por Todos los Santos me habían prometido que aquí los buñuelos eran cosa de Cuaresma. Esta fue la situación en una pastelería:
Yo: (miro las vitrinas y a mis alrededores. No veo nada que parezca pan de torrijas pero veo que tienen una especie de rosquillas raras). ¿Tienen pan para torrijas?
Dependienta: Eeeeeh... ¿pan?
Yo: Sí, especial para torrijas.
Dependienta: No.
Yo: Ah... ¿y buñuelos?
Dependienta: Sí, claro, ¿no los ves? Aquí los tienes (señala a las rosquillas raras).
Yo: Ah, eeeh, vale. Ya me pasaré otro día.
Y sí, me pasaré otro día para probarlos pero eso NO eran MIS buñuelos.Tienen buena pinta las torrijas, ¿no? Y lo mejor de todo es lo deliciosas que han quedado. Mi asesora culinaria hizo hincapié en que tenían que quedar bien empapadas de leche o no quedaban nada buenas así que yo estaba un poco paranoica sobre si estarían secas por dentro. Pero no, hemos tomado ya alguna de postre y la verdad es que estaban en su punto. La operación ha sido un éxito.
Por otra parte menudos días llevamos. Ayer volví sin pan para torrijas, es cierto, pero sí que traje fresas y nata montada para postre de ayer y desayuno de hoy. Cómo nos cuidamos.
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viernes, 8 de febrero de 2008
Querida Jane Austen
(No pensaba volver a escribir hoy pero por un incipiente catarro me he tomado el primer Frenadol de mi vida y estoy sufriendo las consecuencias: qué sueño. A ver si escribir - con la inestimable ayuda de un café de vainilla - me despeja un poco.)
Antes de comer, y cuando el Frenadol ya empezaba a surtir efecto, me he terminado Dear Jane Austen: A Heroine's Guide to Life and Love, de Patrice Hannon. También era regalo de Reyes.
Es un libro curioso. Una especie de consultorio de Elena Francis (o Dear Abby en inglés) regentado por nada menos que Jane Austen. Es innegable que tiene un poco de libro de autoayuda, pero no es lo más importante, al menos para mí, del libro.
"Jane Austen", con auténtica visión de futuro y pleno conocimiento de los cambios que ha habido desde su época hasta nuestro siglo, da consejo basándose en su propia vida y, sobre todo, las vidas de sus personajes. Marianne y Elinor Dashwood, Emma Woodhouse, Elizabeth Bennet, Anne Elliot, Fanny Price y todos sus acompañantes en la novelas sirven para responder a las supuestas consultas ficticias de lectoras actuales sobre sus vidas personales. Y de paso demuestra que pese a los casi dos siglos que han pasado desde su muerte sus temas siguen siendo absolutamente universales.
Las comparaciones entre personajes, las distintas formas de actuar de unos y otros resultan muy interesante y resaltan lo que ya sabemos todo: que Jane Austen era una genio a la hora de crear personajes muy, muy reales.
El estilo está muy bien conseguido y suena a Jane Austen a pesar de lo improbable que es. Además hay intercaladas frases memorables de cartas suyas de verdad.
"I will not say that your mulberry-trees are dead, but I am afraid they are not alive." (31 Mayo 1811)
No voy a decir que tus morales han muerto, pero me temo que vivos no están.
(Cuánto me ha costado elegir sólo una frase.)
Aprovecha también esta nueva Jane Austen para vengarse de las palabras que Charlotte Brontë le dedicó. Hay mucha gente que se siente muy ofendida por el hecho de que Charlotte Brontë criticara (tampoco tan a lo bestia) a Jane Austen. Y a fin de cuentas sólo es una opinión más, escrita en una carta privada, además.
Mientras leía el libro descubrí que esto de la autoayuda literaria no es tan raro. Sin ir más lejos, pero en otro formato, Virginia Woolf también da consejos sobre el día a día en un libro llamado A Life of One's Own.
Tenía idea de releer Persuasión este año pero todo últimamente apunta a que debo leer Emma y recordar. Ya veremos. También estoy deseando ver Miss Austen Regrets pero no consigo dar con él.
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A una superviviente
(¡Y no hablo del programa de televisión!)La flor de pascua sigue vivita y coleando. Hoy se cumple un mes y una semana desde que llegó a casa del supermercado después de haber pagado - ejem - dos euros por ella. Por el precio y el lugar de origen combinados con nuestros dedos de cualquier color menos verdes* suponíamos que ni siquiera llegaría a Navidad. Y sin embargo aquí sigue ella, en un tiempo al que pocas flores de pascua han llegado.
Por lo visto dicen que una planta, para durar, necesita poco movimiento aparte del resto de cuidados típicos. Yo creo que a esta le gusta todo lo contrario, porque yo la paseo más que si fuera un perro. De día la tengo en la habitación disfrutando del aire fresco mientras ventilo y de un montón de luz natural y, algunos días (como en la foto), me la traigo aquí junto al ordenador a que le dé un rato el sol. Por la tarde, cuando encienden las luces de la calle, me la llevo al comedor y allí la dejo hasta el día siguiente. Siempre de un lado para otro.
Tengo unas semillas de girasol de Muji que quería plantar por esta época, pero no me gusta tener que dividir mi atención. El año pasado Manuel plantó las fresas de Muji sin mucho éxito, así que las de girasol serán un verdadero reto.
En cualquier caso dudo que repitamos la historia de Juan y las habichuelas mágicas, aunque esta noche la veremos de nuevo ya que lo que sí repetimos es Boscos Endins. Y con mucho gusto. (Qué buena forma de enlazar temas).
Y ahora figurativamente me coloco el monedero bien apretado debajo del brazo y me voy a hacer un rato de maruja, que tengo que comprar los ingredientes para mi proyecto culinario ambicioso de mañana: torrijas (y sí, ya sé que lo suyo sería hacerlas hoy, pero yo he decidido que mañana).
* Patada al diccionario. En inglés se dice que alguien tiene "green fingers" (dedos verdes) cuando se le dan bien y le gustan la jardinería y las plantas.
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