viernes, 8 de julio de 2011

Sabiduría literaria

It was a first baby, of course, and first babies were apt to keep people waiting.
Claro que era su primer bebé, y los primeros bebés tienden a hacerse esperar. (Traducción mía)

Seguimos sin noticias ni novedades y yo constato la sabiduría popular de esta frasecita de Miss Buncle's Book (que me acabé ayer, a ver cuando escribo la reseña) que lo dice todo.

Poco más que añadir. Nos cocemos, caminamos y a mis padres y a mí ya nos conoce como habituales el dueño de una terraza/pequeño oasis en que ahora siempre tomamos el aperitivo. Manuel sigue con su síndrome de nido, ha montado todos los muebles que había que montar y ahora le queda empezar a llenarlos con traslados de cosas. Yo sigo sin síndrome de nido, tengo pendiente la "decoración" de la habitación de Mr X pero ponerme a ello y estar de pie y demás me da muchísima pereza. ¿Quizá es muy señorito y hasta que su habitación no esté decorada del todo pasa de salir?

Mi madre se está viendo todo Downton Abbey (no lo pudo ver cuando lo pusieron en TV; nosotros ya lo hemos visto y, de nuevo, como con tantas otras series, tengo pendiente comentarla) y ya se ha leído varios libros desde que llegaron, mi padre se está recorriendo Barcelona de punta a punta (a mí sólo me sacan a pasear cerquita de casa: ya conocemos detalladamente cada baldosa que pisamos).

Tengo pendiente hablar de mis regalos de cumpleaños, del dulce que comimos, de los libros que pedí hace tiempo y, poco a poco, van llegando (no sólo los primeros bebés se hacen esperar, por lo visto).

También tengo pendiente pasar, leer y comentar otros blogs, pero con el calorazo, mi tiempo de ordenador está muy limitado.

Ya sé que con la de cosas que yo tengo pendientes de hacer y paso de hacer no soy muy buen ejemplo para Mr X que supongo que, de momento, "pasa de nacer". Pero a veces uno hace planes y luego el azar irrumpe y lo echa todo por tierra. Esta entrada es un intento de forzar la suerte: decir todo lo que tengo que hacer y confiar en no poder hacerlo de inmediato porque alguien (y no miro a nadie) se decida a nacer de una vez.

miércoles, 6 de julio de 2011

30

Entrada programada la tarde anterior y sin noticias.

Muchas apuestas dicen que Mr X se decidirá a nacer hoy y compartiremos día de cumpleaños. Y si no nace hoy y nace mañana, San Fermín, mi madre me recordará que si yo llego a nacer un 7 de julio me habría llamado (eso dice, ¿habría sido capaz?) Fermina, por no hacer el feo al santo. Con lo que nos ha costado dar con el nombre de Mr X, ya puede nacer el día que quiera, que no le cambiamos el nombre ni locos, mala suerte si el santo de turno se enfada con nosotros. Si nace el día 8 de nuevo compartirá cumpleaños con alguien de la familia. Si nace del día 9 en adelante tendrá fechas sin asociaciones familiares y/o folclóricas pero creo que, como decía LittleEmily de su madre, me costará perdonárselo.

Eso sí, antes de nacer y antes de tener día de cumpleaños siquiera, sigue recibiendo regalos: la cartera el otro día me trajo un paquete que incluía un cuento monísimo y una "minivajilla" que me dan ganas de quedarme yo. Y luego en los grandes paseos que nos damos estos días caen también cosas como más ropa, aunque no estamos locos del todo y la vamos comprando ya de cara al invierno.

En uno de esos paseos encargamos un brazo de crema con una pinta deliciosa para hoy y mis padres, por si me olvido de las fechas, encargaron también un enorme 3 y un enorme 0 de chocolate con velita arriba. Por si con el cambio de década empiezo a perder la memoria, supongo.

Y mientras Mr X nos tiene en vilo y en espera hoy me dedicaré a soplar las megavelas, comer el brazo de crema (sintiéndolo mucho a estas alturas paso de moderarme... ¿quizá Mr X es muy goloso y piensa que luego lo va a echar de menos?), abrir regalitos y, mucho menos agradable, pasar calorazo. Está por ver si el día incluye alguna excursión al hospital.

domingo, 3 de julio de 2011

Esperando a Mr X

Aquí seguimos. A partir de hoy Mr X (que ya no es Mr X, pero le seguiremos llamando así hasta que decida nacer) puede nacer cuando le plazca y, si quiere empezar cayéndonos bien de verdad, esperemos que sea más pronto que tarde. De momento, la única lectora ha recibido instrucciones de dejar un comentario con el anuncio oficial en la entrada más reciente que haya en el blog. Así que para quien tenga curiosidad si desaparezco durante unos cuantos días, lo mejor será ir mirando los comentarios recientes.

Mis padres llegaron el viernes y desde entonces comprueban que nuestra casa es una especie de sauna en la que sólo se sobrevive si uno pulula de ventilador en ventilador.

Trajeron aun más regalitos:

Mi madre no abandonó el punto con los jerseicitos que hizo y esta vez nos trajo un surtido de chaquetitas monísimas. Debajo puede verse también una toquilla suave-suave-suave enviada por mi tía:


Y debajo un buen surtido de jerseicitos y botitas también hechos todos a mano por una amiga de la familia de esas que ya son como de la familia en realidad, además de un cubrepañal:



Ya sé que los niños se manchan mucho, pero bromeamos con el hecho de que para que Mr X llegue a estrenar todos sus regalos vamos a tener que cambiarle de modelito cada 10 minutos o así.

Eso cuando tenga a bien nacer, claro.

jueves, 30 de junio de 2011

H.

Me estoy convirtiendo en mi peor "enemiga" porque siempre digo que me dan cierta rabia - claro que cada uno es libre de hacer lo que quiera - los blogs y demás que no dicen el nombre de los niños a punto de nacer hasta que han nacido. Me da rabia porque me produce mucha intriga y, también, porque me suena un poco a exclusiva del Hola.

Pero aclaro aquí que no dar a conocer el nombre de Mr X (apodo que me gusta mucho, por cierto*) no ha sido por darnos un aire misterioso ni tener a nadie en vilo. Simplemente, después de lanzar nombres a voleo, algunos muy alocados y refrenarnos porque fue así como cuajó el nombre de Rufinito y realmente yo no quería que Telesforo comenzase a sonar interesante, dudábamos entre dos o, mejor dicho, cada uno tenía su favorito, con ciertas ventajas y desventajas. Al final ha "ganado" el candidato de Manuel, contra el que yo no tenía más en contra que el hecho de que no era mi candidato y que es un nombre de esos que al principio ni gustan ni disgustan, simplemente porque nunca se han considerado. Lo que Manuel quería, sobre todo, es que fuera un nombre que sonara igual en castellano y en catalán y mi propuesta no se ajustaba a eso.

Así que pasamos unos meses viendo y oyendo ambos nombres por todas partes (más sencillo con el mío, no tanto (o eso hubiera pensado yo) con el de Manuel) y repitiéndonos: ¿Ves? Una señal.

Total, que a pesar de que no nos caracterizamos por ser grandes conocedores de la mitología clásica ni similares, el nombre elegido tiene ese origen y es... (¡qué nervios esto del anuncio así de oficial!):

Héctor (que en catalán es igual pero escrito Hèctor, claro).

(Por si alguien quiere conocer su historia mitológica, he aquí lo que dice la wikipedia). De todos modos, lo que decía antes de las "señales" y demás tuvo su punto álgido cuando aquella tarde en la Fnac en que descubrimos el cuento infantil de Javier Marías, al abrirlo resultó que el protagonista se llamaba, precisamente, Héctor. (Y sí, habría estado bien haber tenido el nombre totalmente decidido para cuando Javier Marías lo firmó en Sant Jordi: nos hubiéramos evitado aquella conversación un tanto surrealista y, quizá, le hubiera hecho gracia la elección).

Yo aún no me he terminado de acostumbrar y creo que hasta que nazca el pobre seguirá sin tener el nombre totalmente definido (aunque sí decidido, es dudoso que cambiemos a estas alturas) en mi cabeza.

Así que ya sabéis. Eso sí, sin ánimo de censurar a nadie, lo que sí recuerdo llegados a este punto es aquello de "si no tienes algo bueno que decir, mejor no digas nada".

* En mi familia pasará de ser Mr X a ser, inevitablemente, por asociación desde que una cinta de canciones infantiles inglesas llegó a nuestras vidas hace años, Hector Protector. Es de esas cosas que salen solas, pese a ser una cancioncilla un poco triste.

Hector Protector was dressed all in green;
Hector Protector was sent to the Queen.
The Queen did not like him,
Nor more did the King;
So Hector Protector was sent back again.

miércoles, 29 de junio de 2011

Estado de la situación



La foto no tiene nada que ver con nada, pero la hice el otro día con la única lectora y me gustó cómo quedó.

Si en esta entrada escribiera realmente lo que se me pasa por la cabeza me quejaría durante mucho rato del calor. Estoy tan cocida que hasta me he planteado abandonar el té matutino, el primer y único té del día que me sigue sabiendo a gloria como en invierno (de ahí que no lo abandone) pero que me da muchísimo calor y me hace desear de nuevo que me gustara el té frío y/o helado. Pero no, ni me gusta el té frío ni me veo capaz de renunciar a él.

En parte porque si renunciase creo que tendría aun más ganas de dormir de las que ya tengo y podría pasarme las 24 horas del día durmiendo plácidamente. Se supone que las embarazadas sufren de insomnio y duermen mal. Pues bien, yo duermo de maravilla incluso a pesar del calor, así que la función es doble: dormir y no pasar calor.

Incluso en noches como la de hoy, que me he tenido que levantar varias veces y que, por si alguien no se ha enterado y no lo ha celebrado por todo lo alto, ha sido La Gran Noche del Calambre. Una gran fiesta y sendos calambres para las piernas, que aún están doloridas.

Y el resto del tiempo, cuando no estoy celebrando la noche del calambre o deshaciéndome gotita a gotita, me dedico a ver pasar el tiempo, como la puerta de Alcalá. El pobre Miss Buncle's Book va de acá para allá conmigo, tanto fuera como dentro de casa, pero son pocas las veces en que lo abro y no porque el pobre no me esté gustando. Vegetar es un verbo que conjugo mucho, más aun si hay un ventilador/torre de aire cerca y vegetar también se vegeta de maravilla comiendo heladito. Esperar también lo conjugo por razones obvias (aunque Mr X no debería llegar antes del domingo... el viernes como pronto, que es cuando también llegan mis padres) y no tan obvias (un pedido del Book Depository que nunca llega, ¿se habrá ido la súpercartera de vacaciones?).

En fin, que así estamos.

lunes, 27 de junio de 2011

Tercera visita oficial de la única lectora a Barcelona

La única lectora que, aparte de todo, ahora también tiene categoría de decoradora y visitante de casa en estado caótico, ya se fue hace un par de días. Nos trajo regalitos: un montón de cosas monísimas para Mr X, entre ellas un cuento escrito por ella misma que no hago más que decirle que mande a alguna editorial, y nosotros a cambio la pusimos a trabajar.

Pero bueno, aparte de hacerla trabajar y asombrarla con nuestra capacidad de ingestión de dulces (¡qué buenas estaban las cocas de este año! No renegaré nunca de la de crema, pero la de chicharrones cada vez me va gustando más), también salimos a dar alguna que otra vuelta. El jueves pasado, con eso de ser el día del Corpus, pudimos ver en la Catedral y en más sitios el huevo que bailaba en las fuentes decoradas de forma preciosa con flores y, en el caso de la fuente de la catedral, también con cerezas. Yo nunca lo había visto y me hizo gracia:








También hubo vagueo/descansos/paradas en terrazas y sitios varios.



Y vimos el mar, cosa que la única lectora nunca perdona, y eso que este año no paseamos por la arena ni nos mojamos los pies (mis pies hubieran servido de barcazas).



Fuimos al cine y vimos Midnight in Paris, que nos gustó mucho a todos y en la noche de Sant Joan, entre coca y helado, vimos The Rocky Horror Picture Show, que Manuel y la única lectora se conocían al dedillo pero que yo no había visto en la vida.

Y en general nos cocimos y lo pasamos de maravilla. Habrá que repetir y, con un poco de suerte, la próxima vez la casa ya no estará sumida en el caos y no tendremos que poner a trabajar a la huésped.

jueves, 23 de junio de 2011

The Prime of Miss Jean Brodie (La plenitud de la señorita Brodie), de Muriel Spark

Aunque no tengo quejas de mi orden cronológico y aunque he leído novelas de Muriel Spark aleatoriamente antes de situarme al principio de su bibliografía, debo reconocer que me alegra ir llegando a sus obras más conocidas. Hace un tiempo me planteaba si, con una escritora tan prolífica como Spark, no se podría hacer un poco de trampa y amoldar el orden cronológico un poco y leer lo más relevante. Y lo confieso: así lo he hecho, porque el otro día me apetecía leer Muriel Spark pero no tenía en la estantería la novela que me tocaba, The Bachelors, y sin embargo ahí estaba la señorita Brodie de lo más tentadora, que ya son muchos años queriendo leer ese libro.

Así que hice trampa y no me arrepiento, porque The Prime of Miss Jean Brodie (La plenitud de la señorita Brodie) es la joya que todo el mundo asegura que es. De esos libros que, por muchas expectativas que se creen a su alreadedor, no defraudan sino que sorprenden incluso. Y todo gracias a la maestría de Muriel Spark. Reconfortante no sería la palabra que define lo que se experimenta cuando uno lee algo de Muriel Spark, porque su prosa suele ser también desconcertante y a veces incluso incómoda, pero se acerca a lo que, esté contando lo que esté contando la historia, el lector siente al ponerse en manos de Muriel Spark: pocas veces siente uno que el escritor está tan en control de lo que está contando, por caótico que pueda parecer, por caótico que pudiera resultar en manos de otros. Muriel Spark se repite, pasa de seguir ningún tipo de cronología, viaja adelante y atrás en el tiempo, cuenta cosas en la mitad que otros no te contarían hasta el final y todo, todo con un dominio que, si te paras a pensarlo te deja boquiabierto. No hay nada como leer a Muriel Spark. Nada.

Y por todo ello es difícil resumir la novela, porque es la historia que cuenta, sí, pero mucho más que eso. Decir que Jean Brodie es una profesora que acoge bajo el ala a un grupo de niñas de 10 años y las instruye - a su manera - hasta los 17-18, es quedarse muy corto. Jean Brodie es espontánea, chocante, nada políticamente correcta, mandona, cotilla, culta... y está, según ella, en su plenitud que, según ella también, le dedica caritativamente a este grupo de niñas.

Por eso que decía de que Muriel Spark pasa de la cronología, ahora no me importaría ver de nuevo la película y creo que lo haré. Me gustó, pero ahora quiero comparar (mal asunto). Eso sí, la película me dejó una huella: la señorita Brodie, en mi cabeza, habla con la inconfundible voz de Maggie Smith. Y no me quejo, porque creo que le va que ni pintada.

La otra secuela que tengo es que se han multiplicado por mil mis ganas de visitar Edimburgo, donde se desarrolla la acción. ¡A ver cuándo puede ser de una vez!

Como el libro donde la leía trae varias novelas de Muriel Spark, la tentación de acabar Miss Brodie y comenzar con la siguiente (The Girls of Slender Means) fue grandísima, pero me contuve. Y hablando de esa edición, debo decir que es de esas ediciones donde el papel es una maravilla y da gusto pasar cada página (también por el buen olor), por no hablar del marcapáginas de tela que siempre me pierde (y la excelente introducción de Frank Kermode, de la que quería haber citado alguna cosa que me temo se ha quedado en el tintero). A lo que le pongo pega es al hecho de que lleve sobrecubierta, que siempre me parece incomodísima y siempre quito en cuanto empiezo a leer el libro en cuestión. Sin embargo, aquí tuve que mantenerla (con toda la incomodidad que es que el libro se vaya resbalando y demás) porque si hay algo que llevo peor que las sobrecubiertas es el tacto de los libros encuadernados en tela, que me da mucha grima, más aún si ya tiene una capita de polvo acumulada (y por suerte este no era el caso aún, pero aun así).



En fin, menos mal que leyendo una novela así se perdona y se olvida todo.

Más Muriel Spark en este blog:

- Nuestro ciclo de cine basado en sus novelas.
- The Ballad of Peckham Rye.
- The Comforters.
- All the Poems.